miércoles, 16 de mayo de 2018

China: Dragón que devora al mundo

Venezuela, el 19 de septiembre del 2013, el entonces ministro de Petróleo Rafael Ramírez anunció un acuerdo con China National Petroleum Corporation (CNPC) para la inversión de US$28.000 millones en un nuevo proyecto en la Faja Petrolífera del Orinoco. CNPC es la compañía madre de Petrochina, la segunda petrolera mundial en términos de capital. A este acuerdo se añadió otro por US$14.000 millones anunciado por el mismo Ramírez con la petrolera estatal China Petroleum & Chemical Corporation (Sinopec), que ha sido protagonista de otra de las grandes inversiones chinas en la región. Por otra parte, Venezuela ha recibido unos US$50.000 millones en créditos garantizados con entregas de petróleo. El 19 de abril del 2015, el presidente Nicolás Maduro anunció un nuevo financiamiento por US$5.000 millones. Si a esto se le suman las inversiones directas, Venezuela es el primer destino inversor chino en América Latina.
Brasil, en octubre de 2010 Sinopec adquirió el 40% de la española Repsol en Brasil por US$7.100 millones. Un año después expandió sus operaciones en Brasil con la adquisición del 30% de las operaciones de la portuguesa GALP por más de US$5.000 millones. Las dos operaciones son una clara indicación de la presencia de Sinopec en Brasil y de la estrategia china de adquisición parcial o fusión con compañías que ya están funcionando. La estatal petrolera Petrobras recibió en 2009 un préstamo de US$10.000 millones. En término de montos, estos préstamos superan cualquier inversión directa.
Argentina, la China National Offshore Oil Corporation (Cnooc) se ha convertido en la segunda petrolera en Argentina detrás de la nacionalizada YPF, con una serie de multimillonarias adquisiciones parciales de distintas compañías. La inversión madre tuvo lugar en marzo de 2010 cuando Cnooc compró el 50% de la petrolera argentina Bridas por US$3.100 millones. En noviembre de ese año Bridas, ya con mayoría china, adquirió el 60% de Pan American Energy por US$7.000 millones. Al año siguiente, la Pan American Energy adquirió el 100% de los activos de Esso Argentina por más de US$800 millones. Sinopec adquirió en Argentina la estadounidense Occidental Petroleum por US$2.450 millones. La nacionalización de YPF en 2012, que puso en pie de guerra a muchas naciones occidentales, no perturbó a China que en enero del 2014 se asoció a la estatal petrolera argentina para la explotación de petróleo de esquito en la gigantesca reserva de Vaca Muerta.
Perú, con la adquisición que hizo el consorcio MMG LTD de las minas de cobre Las Bambas, la mayor en monto de la historia peruana, China elevó su inversión en proyectos mineros en el país a US$19.000 millones. Según estimaciones de la Cámara de Comercio Peruano China (Capechi), China controlaba en el 2014, el 33% del sector minero peruano. 
China superó a Estados Unidos en las importaciones anuales de crudo bruto en 2017, importando 8,4 millones de barriles por día (b/d) en comparación con 7,9 millones de b/d de Estados Unidos, de acuerdo con datos de la Oficina de Información Energética (EIA, por sus siglas en inglés). China se había convertido en el mayor importador neto (importaciones menos exportaciones) de petróleo total y otros combustibles líquidos en 2013, pero el año pasado también se ubicó como el mayor importador bruto. 
En 2017, el 56% de las importaciones de petróleo crudo de China provinieron de países pertenecientes a la Organización de Países Exportadores de Petróleo (Opep), una disminución desde el pico del 67% en 2012. Más que otros países, Rusia y Brasil aumentaron sus cuotas de mercado. Rusia superó a Arabia Saudita como la mayor fuente de petróleo crudo extranjero de China, exportando 1,2 millones de barriles por día a China en 2017 en comparación con el 1 millón de barriles por día de Arabia Saudita. Señala el organismo estadounidense que son varios los factores que están impulsando el aumento de las importaciones de crudo de China, entre ellos la disminución de su producción, la mejora de su capacidad refinadora y la flexibilización de restricciones.

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