lunes, 25 de diciembre de 2017

Perú: Presidentes innovadores y visionarios

Ramón Castilla y Marquesado (Tarapacá, Virreinato del Perú, 31 de agosto de 1797 - Tiliviche, Tarapacá, Perú, 30 de mayo de 1867) fue un militar y político peruano que llegó a ser Presidente del Perú en dos ocasiones: de 1845 a 1851 (como Presidente Constitucional) y de 1855 a 1862 (inicialmente como Presidente Provisorio y luego Constitucional). En 1863 asumió también por unos días la presidencia provisoria, por fallecimiento del presidente Miguel de San Román. Gobernó en total 12 años, siendo el presidente que más años rigió en el Perú republicano, después de Augusto B. Leguía. Es considerado el primer presidente progresista e innovador de la República peruana, ​ y a decir del historiador Jorge Basadre, con él empezó realmente el período republicano en el Perú, pues sus antecesores habían dedicado más tiempo a las guerras y contiendas civiles. Sus importantes reformas en la política y la sociedad de su tiempo confirman estos asertos; la más recordada de sus obras es la manumisión de los esclavos negros, decretada oficialmente en 1854.​ Pero también dio la ley de la libertad de prensa; abolió el tributo indígena;​ abolió la pena de muerte;​ fundó el servicio diplomático; reformó la administración pública;​ estableció el presupuesto;​ pagó la deuda externa e interna; organizó el Consejo de Ministros, creando su presidencia;​ inició la reforma educativa abandonando los moldes coloniales; modernizó el ejército; creó una fuerza naval respetable. Su mandato coincidió con la introducción de varios adelantos técnicos en el Perú como el telégrafo; ​ el alumbrado a gas; ​ y los ferrocarriles. Ramón Castilla también inició el desarrollo de la Amazonía peruana, ​ entre otras obras. Es considerado patrón del Arma de Caballería del Ejército Peruano. 
Alberto Fujimori Fujimori, ex presidente peruano de 1990 al 2000. Ingeniero agrónomo de origen japonés. Injustamente encarcelado por 12 años, acusado por Autoría Mediata sin pruebas, en un juicio manipulado por las terroristas ONGs de Derechos Humanos y grupos izquierdistas ligados al genocida Abimael Guzmán, líder supremo de Sendero Luminoso, hoy preso en un cuartel militar. Alberto Fujimori recibió el indulto humanitario el 24 de diciembre del 2017 por el presidente de la República Pedro Pablo Kuczynski. 
Alberto Fujimori tuvo que enfrentar una difícil situación pues su antecesor Alan García, le dejo un país en crisis con una gran hiperinflación, un estado elefantiásico (50 Ministerios y más de 100 empresas públicas), una abultada deuda externa e interna, además de que los grupos terroristas Sendero Luminoso y el MRTA tenían asediada y rodeado a Lima, capital del Perú. 
Un equipo de técnicos acompañó a Fujimori formado por asesores más ortodoxos como Hernando de Soto, Carlos Rodríguez Pastor Mendoza, Carlos Boloña Behr y finalmente Juan Carlos Hurtado Miller. A partir del ajuste económico de agosto de 1990 se redefinieron las funciones del Estado y el mercado asumió un nuevo y fundamental papel en la economía del Perú, siguiendo con las recomendaciones del Consenso de Washington, que proponía una reforma tributaria, una rigurosa disciplina fiscal, la firme liberalización financiera y comercial, el establecimiento de un tipo de cambio competitivo, la privatización de empresas, la eliminación de las barreras a las inversiones extranjeras directas, entre otras. 
Las Fuerzas Armadas bajo las órdenes del ingeniero Alberto Fujimori, recibieron todo su apoyo para luchar contra los grupos terroristas MRTA y Sendero Luminoso, que habían capturado la mitad del Perú y que luchaban por el control de Lima. Los militares entrenan a los Ronderos, grupos de campesinos que luchan contra los terroristas. En julio de 1992, se logró la captura de Víctor Polay Campos, líder del MRTA. El 12 de septiembre, el GEIN, grupo especial de la Dirección Nacional contra el Terrorismo (DINCOTE), dirigida por el coronel PNP Ketín Vidal, logró capturar a Abimael Guzmán, líder del grupo terrorista Sendero Luminoso, quien pretendía establecer un régimen maoísta en Perú, junto con varios miembros del Comité Central de la organización. Tras esto, Sendero Luminoso entró en un franco retroceso y en pocos años había quedado reducido a unas pocas columnas localizadas en la selva alta peruana, sin representar ninguna amenaza importante. De esta forma se puso fin a una década de terrorismo de dicha organización.

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