jueves, 7 de diciembre de 2017

Bitcoin: ¿Fraude o negocio redondo?

El bitcoin (BTC o XBT), es una criptomoneda concebida en 2009.​ El término se aplica también al protocolo y a la red P2P que lo sustenta, y de forma común se denomina como una moneda digital.​ Generalmente se usa Bitcoin para referirse a la red o al protocolo y bitcoin (también recomendado en español bitcóin,​ plural bitcoines) para referirse a las unidades monetarias. Bitcoin se caracteriza por ser descentralizado, es decir, no está respaldado por ningún gobierno ni depende de la confianza en un emisor central.​ Por el contrario, utiliza un sistema de prueba de trabajo para impedir el doble gasto y alcanzar el consenso entre todos los nodos que integran la red intercambiando información sobre una red no confiable y potencialmente comprometida (resuelve el problema de los generales bizantinos).​ De igual forma, las transacciones no necesitan de intermediarios y el protocolo es código abierto. 
El bitcoin vive una nueva jornada de locura. En las últimas semanas se ha acelerado el incremento del precio en los intercambios. A finales de noviembre superó la barrera de los 11.000 dólares. En la primera semana de diciembre perforó primero los 12.000 y luego los 13.000. Ahora, en apenas un día, sobrepasa los 14.000 dólares y los 15.000 en apenas horas. Después de perforar el récord de los 14.000 dólares por unidad, ha seguido al alza conforme avanzaban las horas y conquistó los 15.000 dólares, otro récord, según diversas plataformas de intercambio. La divisa virtual, que marca máximo tras máximo, se ha revalorizado el 1.500% desde principios de año, cuando estaba valorada en algo menos de 1.000 dólares. Su capitalización supera los 256.000 millones de dólares. El frenesí sirve a impulsores y detractores para seguir vendiendo las bondades y los peligros del bitcoin. 
Los usuarios actuales del bitcoin podrían sufrir pérdidas patrimoniales en el caso de una disminución de su uso por el menoscabo de la confianza en el protocolo o la moneda, por la volatilidad del tipo de cambio, por la pérdida irreversible de fondos debido a robos en las casas de intercambio, errores en el software, virus informáticos, ataques de denegación de servicio, etc. Por otro lado, la sociedad podría transformarse significativamente si el uso del bitcoin consiguiera ser más o menos generalizado. Los bancos centrales verían limitada su influencia sobre los sistemas de pago, regulación, estabilidad financiera, política monetaria y estabilidad de precios.​ El anonimato de Bitcoin puede simplificar la compra de drogas y otras mercancías ilegales, el lavado de dinero y la evasión de impuestos.​ Los gobiernos podrían trasladar la presión impositiva hacia otros activos más fáciles de vigilar para compensar las pérdidas de ingresos. 
En mayo de 2013, el Departamento de Seguridad Nacional de los Estados Unidos empezó a investigar a la web Mt. Gox,​ empezando en octubre del mismo año la actuación del Federal Bureau of Investigation (FBI) contra la web Silk Road.​ La bancarrota de la plataforma de intercambio Mt. Gox, que en febrero de 2014 desapareció con 650 000 bitcoins de sus depositantes,​ alertó sobre la conveniencia de regulación de este tipo de entidades. Tras el colapso, la presidenta de la Reserva Federal, Janet Yellen, informó que Bitcoin es una innovación que se encuentra al margen del sistema bancario y que por tanto no estaba autorizada para regularlo.​ El Banco Central Europeo indica que no existe protección de depósitos para fondos en bitcoin, y que es el propio usuario el que debe hacer frente directamente a todos esos riesgos.​ 
La operación normal de Bitcoin se realiza bajo el supuesto de la libre y permanente disponibilidad de la conexión a otros computadores a través de Internet. En tiempo de guerra, diversos factores como eventuales ataques militares a la infraestructura de Internet o prohibiciones gubernamentales de conexión al exterior (de forma similar a las hoy existentes en Turquía o China) podrían obstaculizar la verificación de las transacciones de bitcoins. Como el bitcoin no está respaldado por el gobierno de ningún país, no se rige por la normativa del Fondo Monetario Internacional. Por esta razón, si el bitcoin alcanzare un valor significativo, podría llegar a suponer una amenaza a la estabilidad de las divisas mediante la puesta en marcha de ataques especulativos, a no ser que el propio Fondo Monetario Internacional desarrollara algún método fuera de la normativa actual para evitarlo.​

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