viernes, 13 de octubre de 2017

Cataluña divide la Unión Europea

El presidente del Parlamento Europeo, el conservador Antonio Tajani. En respuesta a una pregunta de la eurodiputada española Beatriz Becerra, Tajani escribió: “Cualquier acción contra la Constitución de un estado miembro es una acción contra el marco legal de la Unión Europea.” En la Comisión Europea, por su parte, repiten como un mantra que se trata de un asunto de política interna, y que en caso de independencia, Cataluña quedaría fuera de la Unión. “El territorio que sale de uno de nuestros estados miembro, debe reintroducir una demanda de adhesión y en ese caso se aplica todo el procedimiento”, explica Margaritis Schinas, portavoz de la Comisión.
Bruselas teme que el caso catalán siente un precedente. Y el gobierno catalán lamenta, por su parte, que Europa no haya querido jugar un papel más activo en esta crisis. “Creemos que Europa podía tener un efecto benéfico en la desactivación de esta crisis. No ha sido así, lamentablemente”, dice Amadeu Altafaj, Delegado del Gobierno catalán en Bruselas.
El conflicto entre Cataluña y España, amenaza con dividir también a la Unión Europea, cada vez más forzada a tomar posición sobre un problema del que califica como “asunto interno” de España. El conflicto interno español ha cruzado fronteras y resquebraja la unidad de las capitales y las instituciones de la Unión Europea, que hasta ahora se limitaban a expresar su apoyo al orden constitucional vigente. El agravamiento de la crisis obliga a concretar más la posición y con el detalle emergen las diferentes sensibilidades políticas que laten en cada capital y los intereses no siempre coincidentes de los Estados miembros.
Cataluña se ha convertido en arma que está dividiendo a Europa entre centralistas y federalistas, entre partidarios de avanzar en la integración europea y quienes abogan por frenarla, y entre euroentusiastas y eurófobos. 
El pequeño grupo de empresas que huyen de la convulsionada región de Cataluña, en España, amenaza con seguir creciendo, después de que el segundo banco más grande del país y otras dos compañías anunciaran el traslado sus sedes principales a diferentes lugares. 
CaixaBank, el proveedor de energía Gas Natural Fenosa y la empresa internacional de textiles Dogi aseguraron que sacarán sus oficinas de Barcelona, la capital de Cataluña. El clima político en la región es tenso. CaixaBank, el tercer prestamista más grande de España por valor de mercado, reveló que trasladará sus oficinas a Valencia. Según afirmó la empresa, su prioridad es proteger a los “clientes, accionistas y empleados”, frente a la actual situación política y social. Gas Natural Fenosa señaló que su decisión obedece a la incertidumbre legal, provocada por los últimos sucesos. De ahí que el objetivo para salir de Barcelona sea salvaguardar los “intereses de la empresa, sus clientes, empleados, acreedores y accionistas".

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