sábado, 15 de abril de 2017

Tensión entre Corea del Norte y Estados Unidos

Corea del Norte celebra el 105º aniversario del fundador del régimen poniendo en jaque a la comunidad internacional. La posibilidad de que Pyongyang realice un nuevo ensayo nuclear en las próximas horas en medio de los festejos y ejercicios militares en honor a Kim Il-sung, creador de la ideología juche y abuelo del actual líder ha puesto al mundo al borde de una guerra global. Especialmente tras las demostraciones de fuerza y amenazas de intervención de EEUU. Después de ordenar dos acciones militares en Siria y Afganistán en un plazo de siete días, el presidente Donald Trump podría estar preparando un “ataque preventivo” con “armas convencionales” contra el régimen norcoreano, según varios responsables de Inteligencia citados por la cadena NBC. Y durante el desfile, Pyongyang decidió alimentar la tensión y redoblar su desafío a Washington con la exhibición de su arsenal armamentístico y unas sólidas declaraciones del vicepresidente del Partido de los Trabajadores de Corea del Norte, Choe Ryong-hae: "Estamos completamente preparados para afrontar cualquier tipo de guerra con nuestras armas nucleares si EEUU ataca la península de Corea". De esta forma, el considerado número dos del régimen ratificaba un anterior comunicado difundido por la agencia KCNA, en el que amenazaba con adoptar la "reacción más dura contra EEUU y sus fuerzas vasallas (en referencia a Seúl), sin piedad y sin permitir que los agresores sobrevivan".
El primer ministro japonés, Shinzo Abe, que ha cerrado filas con Trump, dijo que Corea del Norte podría tener la capacidad de lanzar misiles equipados con armas químicas y trazó paralelismos entre el régimen que lidera Kim Jong-un y el del Bachar al Asad. La advertencia de EEUU a Pyongyang pudo haberse repetido cuando Washington usó por primera vez en un conflicto la mayor bomba no-nuclear, la llamada "Madre de todas las bombas", para destruir instalaciones del grupo terrorista Estado Islámico o Daesh en Afganistán. 
La dinámica tensión-distensión de la primera potencia mundial y el empobrecido país del Extremo Oriente es un clásico del último medio siglo. La agravada preocupación actual descansa en sus líderes. Kim Jong-un ha doblado el ritmo de lanzamiento de misiles de su padre, ha ordenado dos ensayos nucleares en un año, no ha pisado las negociaciones internacionales y ha incrementado su aislamiento al desairar tercamente a China. Donald Trump ha organizado las mayores maniobras militares con Corea de Sur, enviado una flota de ataque a la costa norcoreana y repetida que no descarta la solución militar. 
Quienquiera que provoque un conflicto en la península coreana "deberá asumir una responsabilidad histórica y pagar el precio", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores chino, Wang Yi, después de las nuevas amenazas de Estados Unidos contra Pyongyang. "El diálogo es la única salida", declaró Wang en una rueda de prensa en Beijing en compañía de su homólogo francés Jean-Marc Ayrault, un día después de que el presidente estadounidense Donald Trump prometiera que se encargaría del "problema" norcoreano. El que provoque un conflicto en la península coreana "tendrá que asumir una responsabilidad histórica y pagar el precio", añadió el ministro chino. Sin citar explícitamente las amenazas del presidente Trump, Wang dijo que "el ganador no será el que haga declaraciones más duras o el que enseñe más músculo. Si hay una guerra el resultado será una situación en la que nadie saldrá ganador". 
El ataque estadounidense en Siria se ha visto acompañado de una escalada de tensión con Corea del Norte, que el sábado había calificado la acción militar americana de “imperdonable”. En el nuevo envite en la península coreana, Estados Unidos ha subido la presión y Corea del Norte no cede. Washington ha enviado hacia allá el grupo naval de ataque liderado por el portaaviones Carl Vinson, que inicialmente se dirigía hacia Australia, como advertencia a Pyongyang y sus amenazas. La orden de cambiar el rumbo ha llegado antes de una semana, la del 15 de abril, en la que Corea del Norte suele hacer demostraciones de fuerza.

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