jueves, 9 de febrero de 2017

Brasil: Lava Jato sacude Latinoamérica

Lava Jato u Operación Autolavado, también conocida en Brasil por Petrolão, es una investigación de corrupción llevada a cabo por la Policía Federal de Brasil. La Operación se hizo pública el 17 de marzo de 2014, con el cumplimiento de más de una centena de citaciones en busca de prisión temporal, preventivas y conducción coercitiva, teniendo como objetivo investigar un esquema de lavado de dinero sospechoso de mover más de 10.000 millones de reales brasileños. Es considerado por la Policía Federal como la mayor investigación de corrupción de la historia de Brasil. Debido a la excepcionalidad de sus acciones, abogados acusan la operación de "selectividad" y "parcialidad" en sus procedimientos, siendo "un caso penal que violó las reglas mínimas de defensa para un gran número de acusados".
La operación recibió ese nombre debido al uso de una red de lavanderías y estaciones de servicio por la cuadrilla para mover valores de origen ilícito. La denuncia inicial partió del empresario Hermes Magnus, en 2008, cuando el grupo de acusados intentó lavar dinero en su empresa Dunel Indústria y Comércio, fabricante de componentes electrónicos. A partir de la denuncia inicial, fueron emprendidas diferentes investigaciones que terminaron con la identificación de cuatro grandes grupos criminales, dirigidos por Carlos Habib Chater, Alberto Youssef, Nelma Mitsue Penasso Kodama y Raul Henrique Srour. En el transcurso de la investigación se identificó a quien cambiaba dólares al margen de la ley, Alberto Youssef, quien había adquirido un vehículo Range Rover Evoque para Paulo Roberto Costa, ex-director de Petrobras. Fueron también recogidas evidencias de pagos indebidos realizados a las empresas contratistas de contratos en RNEST (Refinaria Abreu e Lima) para Alberto Youssef. Hasta abril de 2014, la operación ya contaba con 46 personas acusadas por la creación y participación de la organización del crimen, crímenes en contra el sistema financiero nacional, falsedad documental y lavado de dinero y 30 personas apresadas, entre ellas Alberto Youssef y el ex-director de Petrobras, Paulo Roberto Costa.
La gigantesca telaraña de corrupción política del Lava Jato afecta a toda Latinoamérica, donde sobresalen los gobernantes del bloque ALBA-Unasur Chavista por recibir coimas millonarias del gobierno de Lula y Dilma Rouseff, ambos del Partido de los Trabajadores de Brasil. En el Perú, las principales megaobras de construcción del siglo XXI han sido edificadas por un grupo de compañías brasileñas: Odebrecht, Camargo Correa, Andrade Gutiérrez, Queiroz Galvao, UTC y OAS. Desde la Interoceánica, que creó una vía de comunicación entre el Oceánico Pacífico y el Atlántico; el Gasoducto para el traslado del gas de Camisea desde Cusco; hasta el Tren Eléctrico en Lima y la edificación de centrales hidroeléctricas, infraestructura portuaria, servicio de agua potable, alcantarillado y proyectos de irrigación y mineros con compañías como Yanacocha, Antamina y Cerro Verde. Siendo los gobiernos peruanos de Alejandro Toledo, Alan García y Ollanta Humala, las cabezas involucradas en esta telaraña de corrupción. Además de la ex alcaldesa de Lima y ex Ministra del ex presidente Alejandro Toledo, Susana Villarán, debido a sus relaciones con el Partido de los Trabajadores de Brasil y su apoyo a las empresas brasileñas patrocinadas por Lula y Dilma Rouseff.
El punto de quiebre en el Caso Lava Jato ocurrió el 21 de diciembre del 2016, cuando el gobierno de EE.UU. anunció que Odebrecht confesó haber pagado US$788 millones en sobornos en diferentes países: Argentina, Brasil, Colombia, República Dominicana, Ecuador, Guatemala, Panamá, Perú y Venezuela (América) y Mozambique y Angola (África). En dicho acuerdo, la constructora aceptó el desembolso de US$29 millones en coimas para altos funcionarios peruanos. 

No hay comentarios: