jueves, 8 de diciembre de 2016

Millonarios Socialistas-Comunistas

Hugo Chávez, presidente dictador de Venezuela, ser rico es malo, es inhumano, decía Hugo Chávez Farías cuando tomó el poder. Pero poco a poco fueron dándose a conocer los signos de riqueza que él mismo repudiaba. De acuerdo al ex diputado opositor Wilmer Azuaje, sus bienes, vehículos, joyas y dinero en el exterior están valuados en más de $500 millones de dólares. Los Chávez tienen 17 fincas, que superan los $400 mil cada una, además de flotillas de autos, y cuentas en paraísos fiscales (Cuba, Suiza y otros) por un monto de $200 millones. Las hijas de Chavez se retratan con celebridades, con dólares en las manos. Su madre también se dejó ver en fotos con anillos de oro, bolsas de reconocidas marcas y lentes Dolce & Gabbana. El hijo menor de Chávez, Hugo Rafael Chávez, colecciona autos Bentley y helicópteros de la Fuerza Aérea de Venezuela. El costo de sus aviones particulares superó los $100 millones de dólares. Entre sus aviones tenía un Gulfstream G-550, para 15 personas, con un costo aproximado de $500 millones. Un Challenger 605 con capacidad para 10 personas, y uno de los más famosos de Chávez, pues con él podía cruzar el Atlántico, calculado en $18 millones. Chávez también contaba con un Learjet 60, con capacidad para hasta 8 personas, con un costo aproximado de $8 millones.  Para dar la vuelta al mundo en dos paradas podía abordar su Global Express para 15 personas, con un costo de $23 millones. Y el Falcon 900 LX, donde podía abordar de 12 a 15 personas, con un valor de $40 millones. Los 4.197’000.000 de dólares que María Gabriela Chávez, hija del expresidente de Venezuela, Hugo Chávez, posee en sus cuentas de Andorra y Estados Unidos. La convierten en la mujer más millonaria de Venezuela,  superando a Lorenzo Mendoza, dueño de Empresas Polar (señalado por los chavistas como ‘el gran oligarca’)”, reseñó en su web Diario Las Américas. 
Fidel Castro, presidente dictador de Cuba, de acuerdo con la revista norteamericana Forbes (2016), la fortuna de Castro llegó a los 900 millones de dólares. Esa cifra fue registrada en 2012. Con esa riqueza, el ex dictador cubano logró superar a otros gobernantes como la reina Isabel de Inglaterra y la reina Beatriz de Holanda, entre otros. Según Forbes, Castro recién logró aumentar significativamente su fortuna en los últimos años de vida. En 2003, se le calculaban unos 110 millones de dólares. Apenas dos años después, alcanzó los 550 millones de dólares. En el 2012, la riqueza del ex dictador casi se duplicó hasta alcanzar los 900 millones de dólares. El origen de ese dinero se estima que proviene de una "red de compañías estatales", entre las que se incluye el Palacio de Convenciones, Climex, tiendas al por menor y Medicuba, que vende vacunas y otros productos farmacéuticos producidos en la isla. Según Celebrity Net Worth, el estimado de los 900 millones de dólares ni siquiera incluye el valor de cuentas en Suiza y tampoco el valor de sus propiedades en la isla, por lo que, el fallecido comandante Fidel Castro valdría mucho más. La fortuna personal de Fidel Castro es muy cercano a lo informado últimamente por la revista norteamericana Forbes. El cálculo es de mil 200 millones de dólares, de acuerdo con un ex alto funcionario de la esfera económica cubana que desertó en Estados Unidos, recientemente. 
El libro: La "doble vida" de Fidel Castro, publicado por su ex guardaespaldas Juan Reinaldo Sánchez, confirma los lujos y excesos de la familia Castro, así como los miles de millones del Comandante Supremo de la Revolución Cubana, escondidos y protegidos en diferentes partes del mundo. Fidel Castro es dueño más de 20 residencias y una isla privada, Cayo Piedra, (al sur de Bahía de Cochinos) que cuenta con un restaurante flotante y un delfinario donde Fidel llevaba a su familia y amigos cercanos, según cuenta Sánchez. Al contrario de lo que siempre ha dicho, Fidel nunca renuncio a sus comodidades capitalistas o escogido vivir en la austeridad. Su modo de vida fue el de un capitalista sin ningún tipo de límite, escribe en el libro Sánchez.

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