martes, 27 de septiembre de 2016

FARC y narcotráfico

Las FARC no tan solo son un grupo terrorista latinoamericano sino también una potencia del narcotráfico, debido que opera como un Cartel del Narcotráfico en todo el mundo. El Acuerdo de Paz entre este grupo narco terrorista y el gobierno colombiano, solo beneficia a las FARC, siendo ellos ahora los que tomen el poder político y protegen su Cartel en todo el mundo. Aquí un resumen de los tentáculos de las FARC en algunos países latinoamericanos:
Perú, actualmente, las FARC han llevado sus operaciones del narcotráfico a la selva peruana en la provincias de Yurimaguas, específicamente, según denuncio el programa Rey con Barba, donde las autoridades peruanas no hacen nada por detenerlas. Siendo las FARC un poderoso Cartel del Narcotráfico en el Perú, dedicándose a la producción y distribución de sus drogas por todo el mundo, siendo el Perú una de sus bases de operaciones. Esta facción de las FARC cuenta con la protección armada de los terroristas de Sendero Luminoso que operan en el VRAEM (Selva central peruana), con los cuales tienen una alianza estratégica desde la Guerra Fría, desde el segundo gobierno del fallecido ex presidente Fernando Belaunde (1980-1985), debido a que según algunos reportes de inteligencia de esos años las FARC y Sendero Luminoso trabajaban coordinadamente sus operaciones terroristas y del narcotráfico, para detener la influencia de Estados Unidos en la región. Ambos grupos terroristas recibieron apoyo y asesoramiento en Guerra Sucia de parte de la KGB soviética durante la Guerra Fría, siendo las FARC el mayor logro soviético.  
Brasil, transportan la droga en aeronaves que salen del país con destino Venezuela y allí, cerca de la frontera con Colombia, son cargadas con la cocaína de las FARC. Narcotraficantes brasileños son los encargados de transportar cocaína del grupo terrorista Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) hasta México, según publicó la prensa local el 2015 citando como fuente un informe de la Policía Federal. Según el informe, los narcotraficantes brasileños están dejando sus actividades concentradas en Brasil para dedicarse al transporte de la droga en aeronaves que salen del país con destino Venezuela y allí, cerca de la frontera con Colombia, ser cargadas con la cocaína de las FARC. La droga sigue hasta Honduras y de allí continúa en barco hasta México, donde es pulverizada por el cartel de Los Zetas, quienes se encargan de enviarla a Estados Unidos. Para el trasiego se soborna a miembros de las Fuerzas Armadas de Honduras, con montos que llegaban hasta los 360.000 dólares para que las aeronaves brasileñas no fueran abatidas. 
Venezuela, es una base de operaciones fundamental para las FARC, tres de sus siete bloques tienen una presencia allí. Venezuela les ofrece a los terroristas colombianos los principales corredores de tráfico de drogas, y un lugar para escapar de las fuerzas de seguridad colombianas, llevar a cabo entrenamientos y reabastecerse de armas. El Cartel de los Soles, formado por la elite chavista trabajaría coordinadamente con las FARC en la distribución de drogas a Estados Unidos y Europa, aquí estarían involucrados desde altos mandos militares chavistas hasta miembros de la Asamblea General chavista. Según un reporte de inteligencia del 2015 de la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC por sus iniciales en inglés) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos. 
Panamá, el accionar de las FARC en Panamá no tiene la misma fuerza que hace cuatro años, aunque no ha cesado su incursión para el narcotráfico; las FARC no se esconde del todo en suelo panameño. Las autoridades fronterizas siguen cazando a los líderes del Frente 57 de las FARC y sus columnas móviles en las zonas pacífica, central y atlántica. Las principales cabezas de las FARC tienen precio en Panamá desde hace tres años. La cifra de recompensas por 13 jefes del Frente 57 del grupo insurgente superaba el millón de dólares. El Servicio Nacional de Fronteras (SENAFRONT) sostiene que han recuperado el 26% del territorio que fue controlado por las FARC, que superaba los más de 410 insurgentes en la frontera colombo-panameña. En el año 2014, unidades de las FARC en Panamá no se esconden, utilizan el país para sus acciones económicas, de narcotráfico y tiene aún gente de sus filas en la ciudad capital. 

viernes, 23 de septiembre de 2016

Colombia: Pros y contras del Acuerdo de Paz

El gobierno colombiano de Juan Manuel Santos ha logrado los Acuerdos de Paz con los terroristas de las FARC. Eso ha generado reacciones positivas y negativas en la población colombiana, principalmente con las víctimas de las FARC. Aquí un pequeño análisis de los beneficios y problemas que trae negociar con el terrorismo.
Jorge Hernández Lara, sociólogo y docente investigador de la Universidad del Valle, considera que, tras la  firma de los acuerdos, es posible que el país disfrute de una mayor igualdad, como parte del proceso de construcción de paz. Luego del acuerdo se iniciará un largo proceso de construcción de paz con énfasis local y regional. El fin de la tutela armada sobre las comunidades en las cuales las Farc han tenido influencia, por más que ahora quieran mantenerla mediante otros mecanismos, permitirá el progresivo fortalecimiento de las sociedades locales: surgirán iniciativas cívicas, será más visible la diversidad social, se crearán nuevas organizaciones, aumentará la cantidad de acciones colectivas, se experimentará poco a poco mayor pluralismo y hasta es posible que emerja una ciudadanía de más alta intensidad.
Julio Cesar Alonso Cifuentes, director del Centro de Investigaciones en Economía y Finanzas de la Universidad Icesi, cree que el fin  del  conflicto es una  gran oportunidad para la economía colombiana. Colombia sin tanta violencia es un país que es más atractivo y que tiene la posibilidad de crecer a un mayor ritmo. Los beneficios son grandes. Por un lado, el sector privado tendrá un ambiente de negocios normal. Parecido al resto del mundo. Es de esperarse que los costos de producción disminuyan. El presupuesto del Gobierno tendrá que ser reestructurado. Las prioridades podrán cambiar en el gasto. Ya no será necesario invertir tanto en defensa y se podrá hacerlo más en educación, en salud y en infraestructura.
No todos en la sociedad colombiana están de acuerdo con lo que el gobierno negoció con los terroristas. La corriente más fuerte en contra está liderada por el expresidente Álvaro Uribe -ahora senador- quien aplicó mano dura y acciones militares contra las FARC durante su mandato, y luego intentó negociar con las FARC, sin éxito. Incluso antes de que se conocieran los detalles de los acuerdos, Uribe y sus simpatizantes ya criticaban la "impunidad" que dicen amparará a los integrantes terroristas, algo que también han denunciado organizaciones como Human Rights Watch. También argumentan que, si se rechaza el acuerdo, se darán condiciones en el país y en el exterior que obligarán a las FARC a negociar una nueva paz desde una posición más débil.
Un Tribunal de Justicia Transicional (Jurisdicción Especial para la Paz) estará encargado de conducir los juicios contra los guerrilleros y contra todos los actores que cometieron crímenes durante el conflicto. Pero se estima que la mayoría de los rebeldes serán amnistiados y no pagarán condenas ni reparaciones. Los responsables de los peores crímenes como secuestro, masacres, violación y otros crímenes de guerra y lesa humanidad, sin embargo, sí recibirán condenas. Pero la extensión y tipo de las mismas dependerá de cómo y cuánto confiesen de sus crímenes. Si lo hacen al comienzo del proceso, piden perdón y ofrecen resarcir a sus víctimas, podrán no pagar condenas de cárcel y hacer una reparación simbólica, como construir una carretera o participar en un programa de enseñanza académica. Los que no confiesen inmediatamente enfrentarán condenas de cárcel de entre 5 y 20 años. 
La transformación de las FARC en un partido político es una parte fundamental del acuerdo de paz. El movimiento recibirá aproximadamente US$2,4 millones del estado para establecer el partido y difundir sus ideas. Ese partido tendrá además garantizados un mínimo de 5 escaños en la Cámara de Representantes y 5 escaños en el Senado durante dos períodos electorales (2018 y 2020), pero si reciben suficientes votos pueden ganar más escaños. Cualquier líder de las FARC podrá ocupar esos escaños, así sea culpable de crímenes de lesa humanidad, siempre y cuando no esté pagando condena de cárcel.