sábado, 20 de agosto de 2016

Cárceles latinoamericanas: Nidos de la delincuencia

La superpoblación y el hacinamiento hacen que la situación del sistema penitenciario de varios países sea "crítica", según un informe de la Federación Iberoaméricana de Ombudsman (FIO) del 2014. La organización está integrada 20 defensorías, procuradurías, fiscalías y comisionados de derechos humanos iberoamericanos. Según un informe publicado en su revista oficial la superpoblación de las cárceles de la región es de entre el 39% y el 300%y su principal consecuencia es la saturación de servicios como la de atención sanitaria. Frente ello, la federación hizo un llamado a los gobiernos a tomar casos en el asunto, ya que dicha situación puede indicir "negativamente en la seguridad de los centros y las condiciones de salud e higiene, y coloca en grave peligro la vida de todas las personas de cualquier sistema penitenciario". Esto no ha cambiado nada en estos años.
En Centro América las cárceles o prisiones están bajo control de las pandillas juveniles o Maras, las cuales con apoyo del narcotráfico han corrompido a las autoridades penitenciarias. Desde las cárceles se dirigen secuestros, asesinatos y la distribución de drogas por todo Centro América y hacia Estados Unidos. En la mayoría de los países centro americanos  los cabecillas criminales cuentan con todas las comodidades modernas dentro de sus prisiones, tienen smarthphone, muebles de oficina, computadoras y televisores. Cuando son jefes de carteles, algunos son dueños de sus prisiones convertidas de pequeñas casas y/o departamentos de lujo. Mientras que los demás prisiones son entrenados por las Organizaciones Criminales que controlan los penales, ya sea por sectores o por distritos penitenciarios. Las guerras entre bandos criminales desembocan en secuestros, asesinatos y fosas escondidas a plena luz del día, las cuales pertenecen a estas oscuras organizaciones criminales. 
En Sudamérica las cárceles han caído en manos de dos organizaciones criminales de peso. Por un lado son controladas por los Carteles Internacionales del narcotráfico en toda la región sudamericana. En otros casos, son controlados por algunos grupos terroristas como Sendero Luminoso en Perú. Desde ahí dirigen sus operaciones ilegales como el tráfico de personas (mujeres y niñas), prostitución infantil, juegos de apuestas, tráfico de animales exóticos, tráfico de armas y drogas. Tal es el poder de estas organizaciones criminales que han convertido a las prisiones o cárceles en sus cuarteles de mando, siendo protegidas por autoridades políticas (presidentes, ministros, congresistas y alcaldes), militares y religiosas (pastores, ministros y sacerdotes). Los carteles del narcotráfico hacen donaciones millonarias a las organizaciones religiosas pero también dan coimas millonarias a las autoridades políticas y de las fuerzas armadas en toda Latinoamérica. Hoy en día, las cárceles latinoamericanas no sirven de nada y se han convertido en escuelas de la criminalidad, aprovechando la corrupción en el Poder Judicial, el cual se vende al mejor postor (narcos, jefes criminales) y encarcela a los inocentes. 

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