sábado, 25 de junio de 2016

Escocia e Irlanda buscan unirse a la Unión Europa

La victoria del “brexit” amenaza con convertir al Reino Unido en un reino dividido, con Escocia reclamando un nuevo referéndum de independencia y con la frágil paz de Irlanda del Norte, también partidaria de continuar en la Unión Europea (UE). Luego de que el 52% de los británicos votara a favor de la salida del Reino Unido de la Unión Europea, la ministra principal de Escocia, Nicola Sturgeon, advirtió que su país quiere seguir en el bloque y anunció que será "altamente probable" que en su país se impulse un referéndum independentista de la corona británica. En tanto, el gobierno de Irlanda del norte anticipó que pedirá a Londres una convocatoria a una consulta sobre la unidad de esa nación con su par del sur.
Escocia, en donde los nacionalistas que ya ocupan el poder perdieron por escaso margen un referendo independentista en 2014, parece enfilada a dejar el Reino Unido en caso de que sus vecinos ingleses no encuentren una negociación que les permita permanecer en la Unión Europea. La mayoría de los analistas rechaza esa posibilidad. Escocia enfrenta la posibilidad de salir de la Unión Europea en contra de su voluntad. Más del 60% de los escoceses votaron por permanecer en la UE, en comparación con el 48% del Reino Unido en general, lo que refleja la creencia de los escoceses de que pertenecer a la Unión Europea les provee de una influencia moderada en la vida política de un Reino Unido que tradicionalmente es dominado por los ingleses. El gobierno escoses buscará primero una negociación para encontrar un punto medio entre el gobierno británico en Londres y las autoridades de la UE en Bruselas para garantizar un lugar continuo en la UE y el mercado único.
El rechazo norirlandés al “brexit” también llevó hoy al partido republicano Sinn Féin, socio del Partido Democrático Unionista (DUP) en el Ejecutivo de Belfast de poder compartido entre protestantes y católicos, a pedir a Londres la convocatoria de un referéndum sobre la unidad de Irlanda. En Irlanda del Norte indicaron que la votación británica ha renovado sus exigencias de un referendo de toda la isla para unificar a las dos partes de Irlanda luego de una división de 95 años. Argumentan que el retiro de Gran Bretaña de la Unión Europea obligaría a las dos zonas de Irlanda a renovar sus controles aduanales y de seguridad en lo que sería la única frontera terrestre del Reino Unido con un estado de la Unión Europea, la República de Irlanda. 
Sinn Fein, ya en el poder en el gobierno de unidad de Irlanda del Norte y está en posición de convertirse en el principal partido de oposición de la República de Irlanda, insiste en que se le debe dar la oportunidad a cientos de miles de ciudadanos irlandeses que viven en Irlanda del Norte de decidir si desean o no salir del Reino Unido.
En Dublín, el primer ministro irlandés, Enda Kenny, convocó a una reunión de emergencia del gabinete luego de que el mercado bursátil irlandés sufrió la peor caída en Europa, un reflejo al hecho de que el principal socio comercial de Irlanda es Gran Bretaña. Kenny dijo que la principal prioridad de su gobierno es minimizar los daños en una economía irlandesa impulsada por las exportaciones, y no abrir añejas heridas en Irlanda del Norte. Kenny y la secretaria de Estado de Gran Bretaña para Irlanda del Norte, Theresa Villiers, estuvieron de acuerdo en que el tratado de paz de 1998 de Irlanda del Norte, auspiciado por Estados Unidos, incluye una cláusula para convocar una votación en toda Irlanda sobre una reunificación, en caso de que exista una demanda popular. 
El viceministro principal, Martin McGuinness, aseguró que el "gobierno británico no tiene un mandato democrático para representar los intereses" de la provincia en las futuras negociaciones con la UE. "Creo que existe ahora un imperativo democrático para celebrar una consulta sobre la situación de las fronteras", recalcó el dirigente nacionalista y excomandante del ya inactivo Ejército Republicano Irlandés (IRA).

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