domingo, 22 de mayo de 2016

Perú: Narcoestado

El Perú se convirtió en un narco estado desde el gobierno de transición de Valentín Paniagua (2000-2001) hasta la actualidad. Se desarmo y satanizo las Fuerzas Armadas que lucharon contra los grupos terroristas Sendero Luminoso y el MRTA, por medio de la Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR)(2001-2003), la cual llamo Violencia Interna (nunca existió) a los crímenes y asesinatos cometidos por los terroristas del MRTA y Sendero Luminoso. La CVR en sus tres años vida hizo apología al terrorismo y satanizo los gobiernos democráticos de las décadas de 1980 y 1990, donde los ex presidentes Alan García, Fernando Belaunde y Alberto Fujimori eran Dictadores elegidos democráticamente por el pueblo peruano. Justificándose hasta la actualidad las masacres cometidas por Sendero Luminoso y el MRTA.
El gobierno de Alejandro Toledo (2001-2006) se profundizo la crisis de la seguridad interna y externa al continuar con la política de desarme de las Fuerzas Armadas y la apología al terrorismo de la CVR y las izquierdistas ONG’s de Derechos Humanos (APRODEH, Coordinadora Nacional de Derechos Humanos, Manuela Ramos, Flora Tristán, Demus, Pronsex y otras), eso favoreció para que el Perú se fortaleciera como narco estado. Con Toledo el Perú volvió a subir en el ranking de los mayores productores de droga a nivel mundial. También el Perú se convirtió en el mayor distribuidor de droga del mundo. Los carteles internacionales del narcotráfico controlan el puerto del Callao y el Aeropuerto Internacional Jorge Chávez. Hoy sabemos gracias a los casos Panamá Papers, Ecoteva y Lava Jato, que el ex presidente Toledo (y PPK, así como otros de sus Ministros) permitieron y fueron parte de los carteles del narcotráfico trasnacionales. Alejandro Toledo saboteo la labor de las Fuerzas Armadas en la lucha contra el narcotráfico para favorecer un grupo de carteles trasnacionales formado por judíos, norteamericanos y latinoamericanos.  
Sendero Luminoso ha quedado reducido a un pequeño grupo de radicales terroristas que sigue operando entre la sierra y selva central (VRAEM), atacando los cuarteles de las Fuerzas Armadas y dando protección a los carteles del narcotráfico de Colombia, Brasil y Europa. Sendero Luminoso ha tenido Ministros y Congresistas en los últimos gobiernos peruanos (Paniagua, Toledo, García y Ollanta) lo que le ha permitido reorganizarse en las universidades y colegios nacionales. Así como retomar el control de algunos sindicatos. Donde las ONG’s de Derechos Humanos han sido copadas por Sendero, cuyas donaciones sirven para campañas contra las Fuerzas Armadas y financiar el terrorismo ecológico (Frentes de Defensa y/o Frentes AntiMineros) contra las empresas trasnacionales, principalmente las empresas mineras.  
El puerto del Callao, actualmente está en estado de emergencia, sin embargo los carteles internacionales del narcotráfico siguen enfrentándose en fieros combates. Todas las semanas hay balaceras, muertos y heridos. La policía peruana no se da abasto (hay muy pocos policías) y el gobierno de Ollanta, no quiere sacar las Fuerzas Armadas a la calle por miedo a las ONG’s de Derechos Humanos que protegen a los carteles internacionales del narcotráfico. Extraoficialmente se sabe que miles de toneladas de droga salen del Callao rumbo a Estados Unidos, Europa y Asia, ya sea en contenedores y/o narco submarinos colombianos. Los sicarios juveniles trabajan para los carteles del narcotráfico y están separados en bandas de asesinos, cuando son capturados por la policía son liberados por el Poder Judicial controlado por las izquierdistas ONG’s de Derechos Humanos. 
Aeropuertos peruanos, desde aquí los carteles del narcotráfico solo transportan el 10% de sus drogas según informes extraoficiales. Usando desde familias enteras hasta turistas para sacar la droga fuera del Perú. En la selva peruana los narcotraficantes han construido aeropuertos clandestinos desde donde sale la mayor parte de la droga, en coordinación con narcos colombianos, mejicanos y norteamericanos. Las Fuerzas Armadas no se dan abasto para combatir a estos carteles, ya que las autoridades políticas (alcaldes, ministros y presidente) no tienen intención de capturar a los cabecillas o capos narcotraficantes (peruanos y/o extranjeros). Estando muchas veces involucrados las mismas autoridades políticas en la protección de los carteles internacionales del narcotráfico. 

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