sábado, 23 de enero de 2016

Serenazgo versus Policía Nacional

Un sereno era la persona que se encargaba de vigilar las calles de los pueblos y regular la iluminación de las mismas en horario nocturno y que solía portar una pequeña porra y un silbato. Esta figura existió en España y en algunos países de Sudamérica, cuando eran colonias españolas. Era obligación de los serenos, recorrer continuamente las calles de su demarcación, anunciar la hora con la variación atmosférica, en los puntos que tienen designados guardarla de ladrones y malhechores, evitar las pendencias aun cuando fueran domésticas; observar los incendios avisando inmediatamente, hacer que se recojan cuantas personas encontraren abandonadas en la calle; prestar auxilio a las que se lo pidieren y dispensar su favor y servicios en las casas que los necesitaren. En casos dados debían favorecerse unos a otros llamándose con ciertas señales dadas por un silbato que llevaban a este efecto.  En el Perú se ha restablecido y modernizado el Serenazgo (reactivado durante la época del terrorismo en la década de 1980) basado en la labor del Sereno virreinal, actúando como guarda espaldas de los alcaldes y cuidan las calles como en la antigüedad, pero tienen limitaciones legales. Uno Sereno no puede arrestar criminales ni usar armas de fuego. El Serenazgo ha sido cuestionado por la ciudadanía porque algunos de sus miembros han participado en asaltos y robos en combinación con delincuentes. También se han reportado violaciones hechas por serenos. En años pasados, algunos  alcaldes usaban a los serenos en enfrentamientos territoriales por su distrito y/o provincia. Recientemente se ha descubierto que los serenos de la municipalidad metropolitana de Lima cobran cupos a los ambulantes para no embargar sus productos. El Serenazgo cuenta con unidades motorizadas, autos, unidades caninas y central de video vigilancia. Gastando en ello los alcaldes varios millones de dólares en equipos y entrenamiento de personal. En este año, el Serenazgo limeño usara armas no letales para acabar con la delincuencia. Debido a las deficiencias del Serenazgo, esta inversión y material debería pasar a manos de la Policía Nacional. Yo creo que cada provincia debería convertir las bases de Serenazgo en escuelas de policías y su tecnología, a manos de una Policía Provincial siguiendo el ejemplo de algunos países europeos y Estados Unidos. 
Policía Nacional, en estos últimas décadas (desde 1995), la izquierda peruana ha realizado una exitosa campaña de desprestigio de la Policía Nacional, resaltando la corrupción interna y protegiendo a los criminales por medio de las ONG’s de derechos humanos, metiendo a la cárcel a los policías que mataron delincuentes  y/o terroristas. La Policía Nacional aun trabaja en condiciones infrahumanas, con escases de balas y armas. Las bases policías no cuentan con conexión a Internet ni tienen computadoras, aún siguen realizando su trabajo con expedientes y no se ha fortalecido la unidad criminalística científica o forense (CSI, en Estados Unidos). Además de una gran escasez de personal policial, pues muchos jóvenes no quieren seguir esta profesión por los motivos anteriormente mencionados. Siendo el poder judicial el que saboteé la labor de la policía, dejando en libertad a los criminales. Las organizaciones criminales y las pandillas juveniles se dan el lujo de matar policías y quedar impunes.  Desde el caso Ecoteva (que involucra al ex presidente Toledo) se habla de narco política, ya que las autoridades políticas solo permiten que la policía capture a los peces pequeños y no a los capos (narcos colombianos y mejicanos luchan por el control de la selva peruana, protegidos por el grupo terrorista Sendero Luminoso). A nivel mundial, sigue siendo la Policía la única entrenada para luchar contra la violencia callejera, las organizaciones crimínales internacionales y el terrorismo yihadista internacional (Al-Qaeda y/o ISIS). Actualmente hay una duplicidad de funciones en el Perú, entre la Policía Nacional y el Serenazgo, este último genera corrupción en los municipios.

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