lunes, 28 de septiembre de 2015

Papa Francisco en la ONU

El Papa Francisco pronunció un histórico discurso ante la Asamblea General de las Naciones Unidas. Francisco es el cuarto Pontífice en dirigirse a este auditorio, luego de Pablo VI, Juan Pablo II y Benedicto XVI. Dentro de su discurso de alrededor de 50 minutos, destaco siete temas principales, aquí un resumen de algunos de ellos.
La exclusión y la pobreza, el Santo Padre denunció “un afán egoísta e ilimitado de poder y de bienestar material” que genera la exclusión de “los débiles y con menos habilidades”. “La exclusión económica y social es una negación total de la fraternidad humana y un gravísimo atentado a los derechos humanos y al ambiente”, aseguró. Como camino de escape a la pobreza extrema, el Papa señaló que se debe permitir a los pobres “ser dignos actores de su propio destino”. “El desarrollo humano integral y el pleno ejercicio de la dignidad humana no pueden ser impuestos”, explicó, y destacó que “esto supone y exige el derecho a la educación”.
Cuidado de nuestro planeta, el Papa subrayó que “la casa común de todos los hombres” debe edificarse “sobre la comprensión de una cierta sacralidad de la naturaleza creada”. Los cristianos, indicó, “creemos que el universo proviene de una decisión de amor del Creador, que permite al hombre servirse respetuosamente de la creación para el bien de sus semejantes y para gloria del Creador, pero que no puede abusar de ella y mucho menos está autorizado a destruirla. Para todas las creencias religiosas, el ambiente es un bien fundamental”.
El rechazo a la guerra y al comercio de armas, Francisco subrayó en su discurso que “la guerra es la negación de todos los derechos y una dramática agresión al ambiente”. “Si se quiere un verdadero desarrollo humano integral para todos, se debe continuar incansablemente con la tarea de evitar la guerra entre las naciones y entre los pueblos”, aseguró. El Papa denunció además la “tendencia siempre presente a la proliferación de las armas”, especialmente las nucleares. Una ética y derecho basados en la amenaza mutua, advirtió, “constituyen un fraude a toda la construcción de las Naciones Unidas, que pasarían a ser ‘Naciones unidas por el miedo y la desconfianza’”. “Hay que empeñarse por un mundo sin armas nucleares”, demandó. El Santo Padre pidió también concentrar la atención en todas las situaciones de conflicto, como las que se viven en Ucrania, en Siria, en Irak, en Libia, en Sudán del Sur y en la región de los Grandes Lagos, en África.
La familia, recordó el Papa, “es la célula primaria de cualquier desarrollo social”. “Los gobernantes han de hacer todo lo posible a fin de que todos puedan tener la mínima base material y espiritual para ejercer su dignidad y para formar y mantener una familia”, señaló. “Este mínimo absoluto tiene en lo material tres nombres: techo, trabajo y tierra; y un nombre en lo espiritual: libertad de espíritu, que comprende la libertad religiosa, el derecho a la educación y todos los otros derechos cívicos”, explicó. Francisco destacó también la importancia de que se respete “el derecho primario de las familias a educar”, así como “el derecho de las Iglesias y de las agrupaciones sociales a sostener y colaborar con las familias en la formación de sus hijas e hijos”. El Santo Padre recordó en otra parte de su discurso que “inscrita en la propia naturaleza humana” se encuentra “la distinción natural entre hombre y mujer”. 
Lucha contra el narcotráfico, el Papa advirtió que “otra clase de guerra que viven muchas de nuestras sociedades” es el fenómeno del narcotráfico. Esta guerra, lamentó, ha sido “pobremente combatida”. “El narcotráfico por su propia dinámica va acompañado de la trata de personas, del lavado de activos, del tráfico de armas, de la explotación infantil y de otras formas de corrupción”, advirtió. Esta corrupción, señaló, “ha penetrado los distintos niveles de la vida social, política, militar, artística y religiosa, generando, en muchos casos, una estructura paralela que pone en riesgo la credibilidad de nuestras instituciones”.

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