jueves, 6 de noviembre de 2014

Republicanos presionan a los inmigrantes

El triunfo de los republicanos en las Cámaras del Senado y de Representantes, en las pasadas elecciones de medio tiempo, podría cambiar la vida de millones de inmigrantes hispanos (legal e ilegal), entre ellos miles de dominicanos, residentes en los Estados Unidos, al decir sobre los planteamientos que han venido sustentando los actuales triunfadores. En la 114 sesión del Congreso a iniciarse en los próximos días, los republicanos tendrán absoluto control del mismo, tras lograr 52 escaños en el Senado y ampliar su mayoría en la Cámara de Representantes, y buscarán revertir lo que califican como “políticas fallidas” del presidente Barack Obama, y la reforma migratoria no es el único tema en su agenda. Ya dentro del Partido Republicano comenzó el debate para continuar impulsando “mano dura” contra los indocumentados, porque líderes radicales como Ted Cruz, senador por Texas y muy cercanos al movimiento Tea Party, han indicado que lucharán contra cualquier “intento de amnistía”, y en ello incluyen la acción ejecutiva. Recortes a programas para la educación superior. Un plan del congresista republicano Paul Ryan, incluye recortes por $90,000 millones al programa de becas “Pell” para universitarios, y por $107,000 millones para la educación primaria en la próxima década. Revocación parcial o total de la reforma de salud de 2010, conocida como “Obamacare” y que redujo del 26.2% al 16.5% el porcentaje de hispanos sin cobertura médica y recortes a programas destinados a la clase media y a gente de bajos recursos, aunque ellos favorecen recortes tributarios para los ricos como aliciente para crear empleos. Al igual como ocurrió a nivel nacional, los republicanos obtuvieron suficientes votos para hacerse con el control absoluto del Senado en el estado de Nueva York, al conquistar 32 asientos de los 63, con lo que se complica la aprobación de medidas fundamentales para la agenda latina en el estado, como el Dream Act y la subida del salario mínimo.
Dos legisladores republicanos de Florida pidieron al presidente Barack Obama que no use su poder ejecutivo para cambiar las leyes de inmigración y otorgue beneficios a inmigrantes indocumentados. Uno de ellos, el senador Marco Rubio, exhortó el miércoles a Obama que se abstenga de utilizar su autoridad ejecutiva en el tema, y agregó que la reforma migratoria debe ser gradual y producirse sólo después de que las autoridades impidan el flujo de inmigrantes no autorizados a través de la frontera.  Tras las declaraciones de Rubio, el representante Mario Diaz-Balart, reelecto para un nuevo período de dos años, dijo “espero que el presidente se siente con el liderazgo del Congreso para hablar de una forma seria y respetuosa, y llegar a un acuerdo”. Poco antes, Obama había reiterado que, antes del término del 2014, tomaría acciones ejecutivas para mejorar el sistema de inmigración, y prometió que esas medidas quedarían sin validez si el Congreso aprueba una reforma migratoria que cuente con su respaldo. Díaz-Balart, quien en 2013 integró un grupo bipartidista que redactó un plan de reforma migratoria que nunca vio la luz pública, aseguró que en la Cámara de Representantes “hay apoyo suficiente para aprobar una reforma seria, sensata, real y justa”, pero descartó que exista un plan como el aprobado por el Senado. El plan S. 744, el proyecto de ley de la Cámara Alta incluye un camino a la ciudadanía para indocumentados que están en el país desde antes del 31 de diciembre de 2011 y carecen de antecedentes criminales. Agrega que los beneficiarios pagarían multas, serán sometidos a una verificación de antecedentes criminales y entrarán en un estado de residencia provisional durante 10 años. Al término de la probatoria, los indocumentados que calificaron podrán pedir la residencia permanente y, tres años después, estarán autorizados para gestionar la ciudadanía.

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