martes, 15 de julio de 2014

Conflicto israelí-palestino: ¿Guerra eterna?

Para entender el problema palestino, hay que comenzar con la historia de Israel y sus consecuencias históricas y políticas en el Medio Oriente. En el mundo antiguo, Israel fue una poderosa nación que tomo forma gracias al rey David y fue la primera nación monoteísta del mundo, desapareció como nación al ser conquistada por el Imperio Romano. Lo que ocasiono que el pueblo judío se esparciera por el mundo, pero siempre fiel a sus tradiciones y costumbres. En 1948, luego de la Segunda Guerra Mundial, el pueblo judío sobreviviente del exterminio nazi buscaba un hogar que los pueda acoger. Ante esta necesidad, la ONU le compro a Gran Bretaña su colonia de Palestina y sobre está se refundo el estado de Israel. Lo que genero el repudio de los países musulmanes, ya que los palestinos son musulmanes y en 1967 se da la guerra de los Seis Días, ganada por el gobierno de Israel sobre las tropas combinadas de los países musulmanes. Desde esa época el gobierno judío ha acusado de terroristas a los grupos islámicos musulmanes que operan en Palestina, aplicando Israel métodos nazis con los palestinos que son considerados terroristas y expandiendo sus territorios. Actualmente, las principales cuestiones del conflicto son la soberanía de la Franja de Gaza y Cisjordania, la eventual formación de un Estado palestino en dichas áreas, el estatus de la parte oriental de Jerusalén, de los Altos del Golán y de las Granjas de Shebaa, el destino de los asentamientos israelíes y de los refugiados palestinos, el reconocimiento de Israel y Palestina y de su derecho a existir y vivir en paz al abrigo de amenazas y actos de fuerza, así como la relación de Israel con Siria y el Líbano. Actualmente Israel tiene tratados de paz vigentes con Egipto y Jordania que garantizan su convivencia. 
El secuestro y posterior asesinato de tres jóvenes israelíes (Eyal Yifrah, de 19 años; Gilad Shaar, de 16, y Naftali Frenkel, también de 16 años), cometido presuntamente por dos miembros de Hamás, fue el detonante que activó la escalada de tensión. Los tres estudiaban en una escuela religiosa del bloque de colonias de Gush Etzión. Desaparecieron el 12 de junio mientras hacían autostop en un popular cruce de Cisjordania en el que no había vigilancia alguna. Después llegó la venganza, cuando seis ultranacionalistas judíos asesinaron y quemaron a un adolescente palestino en medio de una oleada de ataques y manifestaciones nacionalistas al grito de “¡muerte a los árabes!”. Presionado por el ala derechista de su Gobierno, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, se enfrentó al difícil dilema de cómo responder a los asesinatos sin provocar un conflicto armado de proporciones incontrolables. El ala más dura del Ejecutivo fue tajante: Avigdor Lieberman, líder del partido de derecha radical Israel Beitenu, tachó las conversaciones con los palestinos de “error” y días después rompió la alianza electoral con el partido de Netanyahu. Lo mismo sucedió con las posturas más radicales dentro de Hamás, los líderes de las Brigadas Azedim al Kasam (su brazo armado), exigían venganza tras la operación en Cisjordania para encontrar a los jóvenes hebreos secuestrados, en la que fueron detenidas más de 400 personas. Lastrada por la debilidad que la ha obligado a buscar un acuerdo de reconciliación nacional con Al Fatah, la cúpula política de Hamás claudicó ante las presiones de los extremistas. Los bombardeos israelíes ya han matado a más de 200 palestinos en dos semanas. La mayoría de los muertos eran niños. 3.000 personas han resultado heridas. Según cálculos de la ONU, el 80% de las víctimas en Gaza son civiles. Esta semana, Hamás puso condiciones para el alto el fuego no incluidas en la propuesta egipcia. Una es la liberación de decenas de militantes de Hamás que Israel detuvo recientemente tras excarcelarlos en 2011 a cambio del soldado israelí Gilad Shalit. También piden la apertura permanente del paso fronterizo de Rafah, entre Egipto y Gaza, así como el pago de los sueldos a los funcionarios de Hamás por parte del Gobierno de unidad. El veterano militante de la izquierda palestina Mahmud Alzaq está convencido de que a Hamás “no le va a quedar más opción” que terminar aceptando el alto el fuego de Egipto. Desde Israel, mientras tanto, retumbaba la amenaza de Avigdor Lieberman, ministro de Exteriores y halcón en el derechista Ejecutivo de Netanyahu, pidiendo la invasión y la ocupación permanente de Gaza. 

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