jueves, 26 de junio de 2014

Estafas piramidales

La estafa piramidal (ahora llamados multinivel) a un esquema de negocios que se basa en que los participantes refieran a más clientes con el objetivo de que los nuevos participantes produzcan beneficios a los participantes originales. Este esquema funciona con el único sustento de la captación de dinero, sin productos o servicios de por medio, los cuales, por otro lado, son el sustento de un esquema de redes legal. El nombre de pirámide se da porque se requiere que el número de participantes nuevos sean más que los existentes.  Aquí los casos más representativos a nivel de nuestra región: 
Caso Herbalife, las autoridades estadounidenses han abierto una investigación a Herbalife, compañía que vende conocidos productos de nutrición y dietética, por si hay algún tipo de delito en su modelo de negocio. La Oficina Federal de Investigación (FBI) ha confirmado que lleva varios meses observando la empresa, con sede en Los Angeles, pero no ha dado detalles sobre el tipo de irregularidades que se estarían clarificando. De momento no ha sido detenido ningún ejecutivo de la firma. En diciembre de 2012, Herbalife fue acusada por un financiero de Wall Street de sostenerse sobre un negocio piramidal; algo que la dirección de Herbalife niega. A raíz de la información de que está siendo investigada por el FBI, revelada por el «Financial Times», Herbalife emitió un comunicado en el que dice desconocer que agentes federales estuvieran analizando su actividad. «No hemos recibido ninguna petición de información, ni formal ni informal», decía el comunicado. 
Caso Publifast, el abogado Hernán Ulloa, defensor de los perjudicados por Publifast, dijo que los estafados pueden llegar a más 100.000 personas en Ecuador, sede central de Publifast. Ulloa explicó el sistema piramidal de cómo funcionaba Publifast: la compañía ofertaba una especie de marketing a través de las redes sociales, a las personas que querían participar les pedían que compren una membrecía y a la vez lleve a dos personas, con los tres primeros pagaban a uno, los que venían detrás ayudaban a pagar a los primeros, y así sucesivamente. Ciudadanos de otros países latinoamericanos también han sido afectados como Perú, Colombia y Chile, que son los que hasta ahora se conocen, pero se presume que esta estafa llegaría a todo Latinoamérica, pero se desconoce la cantidad exacta de afectados en todo nuestro continente. 
Caso Life, a través del portal Útero.pe, se denunció que una supuesta nueva red social peruana llamada Life Social Network estafó a cinco mil peruanos con la promesa de que obtendrían grandes ganancias invirtiendo entre 200 a 500 dólares. Según un testimonio que publica la nota, uno de los estafados, David Carrasco, conoció a la compañía Life Entertainment Network (LEN) que se presentaba como una red de negocios. “Para ingresar había que pagar una cuota de hasta 500 dólares”, dice el artículo. “A David le dijeron que pagando esa membresía podría ganar mucho dinero en un corto tiempo; que solo tendría que afiliar a más personas; éstas, a su vez, a otras y así sucesivamente. Él ganaría un porcentaje por cada nueva afiliación”, agrega la denuncia. El reportaje añade que el dueño de la empresa, Raúl Triveño Espejo, invirtió los 2.5 millones de dólares recaudados para crear otra corporación llamada inicialmente Life Social Network (LSN). Posteriormente, LEN se denominó como Success Entertainment. En cambio, la administradora de la red social LIFE es Life Social Network Perú S.A.C., una empresa completamente distinta. El alcance de esta falsa red social ha llegado a otros países latinoamericanos, por lo que se desconoce cuántas personas de otros países hay afectados, se especula que serían más de cien mil personas de países vecinos, incluyendo Ecuador, Colombia y Chile.  

sábado, 21 de junio de 2014

Argentina vs. Fondos de Cobertura

La batalla de Argentina con los inversionistas que rechazaron sus propuestas para canjear deuda podría empujar a la tercera mayor economía de América Latina a una cesación de pagos, que arruinaría sus intentos de volver a los mercados de crédito pero no tendría los devastadores efectos del default del 2001-2002. La Corte Suprema de Estados Unidos decidió no atender una apelación de Argentina a la decisión de un tribunal menor, que le ordenó pagar en la totalidad de lo adeudado a fondos de cobertura que rehusaron participar en 2005 y 2010 del canje de deuda incumplida por 100,000 millones de dólares. Ahora que el riesgo de un incumplimiento aumentó, Argentina debe negociar un acuerdo con los fondos a los que llama “buitres” o encontrar un camino para eludir los fallos judiciales, que le impedirían pagar a los inversionistas que reestructuraron sus deudas si no logra un trato para cancelar las obligaciones con los llamados ‘holdouts’. El ex secretario de Finanzas Miguel Kiguel afirmó que la decisión de la Corte Suprema de Estados Unidos "pone a la Argentina entre la espada y la pared", ya que si el país "no paga (a los fondos buitre) entra en default, que algunos llaman técnico". "El resultado no era el esperado: agarró al mercado por sorpresa, ya que se apostaba a que Argentina iba a tener tiempo para negociar y la decisión de la Corte estadounidense pone al país entre la espada y la pared", dijo Kiguel en diálogo con la agencia DyN, citada por medios locales. Evaluó que el rechazo del tribunal estadounidense a la apelación argentina contra los holdouts plantea "una situación muy difícil en materia financiera y política, ya que si Argentina no paga entra en default, que algunos llaman técnico. Las razones del default, no serían las típicas, por incapacidad o falta de pago, sino por cuestiones legales". 
Todo se remonta a 1994 cuando el gobierno de Argentina, en manos de Carlos Saúl Menem, realizó una emisión de bonos con inversores internacionales conforme a la Fiscal Agency Agreement (FAA).  Es decir, unos títulos que se emitían bajo la jurisdicción estadounidense y que, además, establecía la llamada cláusula pari passu. Es decir, en todo momento todos los bonistas serían tratados bajo las mismas condiciones. Y esa es la cláusula que trae ahora a los argentinos de cabeza. Los problemas llegaron cuando el país se vio obligado a declararse en default, es decir, a no pagar a sus acreedores en 2001 bajo la presidencia de Alfonso Rodríguez. Sin embargo lo peor llegaría para Argentina casi sin darse cuenta. Una serie de prestamistas de Fondos de Cobertura, llamados Buitre, compraron un año después una parte de ese bono impagado. En 2002 adquirieron título con un gran descuento por unos 48 millones de dólares –la cifra la dio la presidenta Cristina Fernández Kirchner hace unos días. En esos momentos los bonistas no habían llegado a ningún acuerdo de reestructuración con los bonistas. Todos los gobiernos intentaron negociar canjes con los bonistas, pero no sería hasta 2005 cuando se produjo el primer acuerdo con los bonistas. En ese momento, se negoció la reestructuración de 81.000 millones de dólares (76% de los inversores) con una quita de más de un 70%.  En 2010 se llega a un acuerdo de canje con una quita del 66% con algunos inversores más, pero no con los Fondos de Cobertura. 
El economista Luis Secco, director de la consultora Perspectiv@s Económicas también coincide en que se produciría una default técnico en caso del no pago del juicio. Además, fue más allá, y afirmó que la Argentina deberá ahora que negociar con todos los tenedores de deuda en default, que sumarían no US$1.500 sino una suma 10 veces mayor. Tras el rechazo de la Corte Suprema, la causa vuelve al juez de primera instancia, Thomas Griesa, que podría obligar a la Argentina a pagar los US$1.500 millones el 30 de junio próximo, el mismo día en el que bono Discount. Si la Argentina no paga a los fondos buitres, la Justicia podría embargar esos fondos, lo que se registraría un riesgo de impago.