sábado, 4 de enero de 2014

Ampliación del Canal de Panamá: ¡Corrupción y política!

Las obras de ampliación del Canal de Panamá están en el aire. El consorcio liderado por el grupo español Sacyr ha anunciado en una carta a las autoridades panameñas en la que amenaza con parar los trabajos si en un plazo de 21 días no se atienden sus demandas, rechazadas esta misma semana por Panamá. El Grupo Unidos por el Canal (GUPC), que es como se llama el consorcio, señala que “no puede continuar una obra en la que se proyectan 1.600 millones de dólares (cerca de 1.200 millones de euros) en sobrecostos”, lo que equivale al 50% del coste del proyecto. El consorcio culpa a información deficiente facilitada por la Administración y a eventos imprevistos, pero en el momento de la adjudicación los rivales consideraron que la oferta de GUPC era temerariamente baja.  Los cables de la Embajada de Estados Unidos en Panamá, obtenidos por Wikileaks y analizados y publicados por diario español EL PAÍS en 2010, mostraban cómo en opinión de Bechtel, la empresa de EE UU que perdió el concurso, la oferta de Sacyr de 3.120 millones de dólares (unos 2.300 millones de euros al cambio actual) no daba ni para “poner el hormigón”. Bechtel había ofertado 4.200 millones de dólares y sospechaba que Sacyr, presidida entonces por Luis del Rivero, intentaría renegociar al alza el contrato al ejecutarlo. En la carta enviada ahora, el consorcio reclama a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) “discutir de una manera justa y apropiada una solución, bajo la ley panameña, de los grandes problemas financieros que están afectando el proyecto”, que está ejecutado en un 65%. El consorcio liderado por Sacyr (integrado también por la italiana Impregilo, la belga Jan De Nul y la panameña CUSA) señala en su nota que a pesar de haber llegado a acuerdos entre ambas partes, “el administrador [del Canal, Jorge Quijano,] ha decidido no honrar dichos acuerdos”. “Por todo ello, GUPC reitera que no puede continuar una obra en la que se proyectan 1.600 millones de dólares en sobrecostos, que son responsabilidad del empleador”, señala la nota. 
La gran obra de ingeniería del siglo XXI, la ampliación del Canal de Panamá, se viene abajo. El consorcio liderado por Sacyr ha enviado una carta a la Autoridad del Canal de Panamá (ACP) en la que renuncia a continuar con la construcción de las nuevas esclusas por el sobrecoste que han conllevado los problemas surgidos en el último año. Según han confirmado fuentes próximas a la constructora, la imposibilidad de llevar a cabo los trabajos en el precio pactado les ha llevado a renunciar a terminar la obra, que ya estaba completada en un 64%. "Grupo Unidos por el Canal (GUPC) ha enviado a la Autoridad del Canal de Panamá la nota de preaviso de suspensión de los trabajos, de acuerdo a la sub cláusula 16.1 de las condiciones del contrato para la construcción del tercer juego de esclusas", indicó el consorcio en un comunicado enviado a Efe. Por el contrario, fuentes próximas al gobierno panameño han indicado que ha sido la ACP la que ha decidido tomar el control de la infraestructura ante la incapacidad de Sacyr y de Impregilo de cumplir con las cláusulas de la concesión. En las últimas semanas la tensión entre Sacyr y la ACP había crecido de tal manera que el consorcio español envió un comunicado el pasado día 16 en el que reiteraba su disposición a cumplir con lo pactado y terminar las esclusas en el primer semestre de 2015, nueve meses más tarde de lo previsto inicialmente. El Canal de Panamá quería que la obra estuviera finalizada en octubre de 2014, cuando se cumplen los 100 años de la primera construcción que une el Atlántico con el Pacífico. 

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