jueves, 12 de diciembre de 2013

Debate global por legalización de Marihuana en Uruguay

Uruguay se convirtió en el primer país latinoamericano en legalizar la producción, distribución y venta de marihuana, y el primero en el mundo en poner en manos del Estado el control de todos estos aspectos. El proyecto de ley fue aprobado por el Senado, con lo que sólo queda la firma del presidente, José "Pepe" Mujica, que se da por descontada. Se trata de una norma que, según el gobierno, tiene como objetivo arrebatar el mercado a los carteles del narcotráfico y evitar que los uruguayos se inclinen por consumir drogas duras. El Estado asume el control y la regulación de las actividades de importación, producción, adquisición a cualquier título, almacenamiento, comercialización y distribución de la marihuana o sus derivados. Se creará un organismo estatal, el Instituto de Regulación y Control del Cannabis (IRCCA), que dependerá del Ministerio de Salud Pública y que emitirá licencias y controlará la producción, la distribución y compraventa. En definitiva, en cada etapa del proceso habrá de alguna manera u otra una presencia del Estado. Algunos países, como México y Brasil, han mostrado su preocupación ante esta ley. El presidente Mujica pidió al resto del mundo apoyar su "experimento". Mientras el gobierno asegura que la prioridad es arrebatarle el negocio al narcotráfico y fomentar la prevención, hay quien señala que esta ley podría traer incluso beneficios económicos para el país. Según el colectivo de organizaciones en favor del proyecto, Regulación Responsable, "se abren oportunidades de negocio para los productores nacionales, las farmacias y otros actores que participen de la cadena productiva". "En los últimos años se ha iniciado en el mundo un proceso de investigación y generación de conocimiento en torno a la marihuana, especialmente en el campo médico y farmacéutico", según dijo Martín Collazos, de Regulación Responsable. "Hay cannabis con fines psicoactivos, pero también industriales: cáñamo para producción de telas, papel, biocombustibles y un sin fin de oportunidades de incorporar valor agregado a la producción de cannabis", asegura. Actualmente, el mercado de la marihuana ilegal en Uruguay está valorado en unos US$30 millones anuales. 
El organismo de control de drogas de la ONU critico la legalización de la marihuana en Uruguay y afirmó que esa decisión contraviene normas internacionales y puede revelarse contraria a los fines del gobierno.  Con la legislación sobre la marihuana aprobada por el Congreso, Uruguay está violando las convenciones de control de drogas, afirma un comunicado de la Junta Internacional de Fiscalización de Estupefacientes (JIFE), difundido desde su sede en Viena. La JIFE "lamenta que con esa legislación, Uruguay contravenga la Convención de 1961 sobre Narcóticos, de la que ese país forma parte", indicó el documento. El presidente del organismo, Raymond Yans, dijo estar "sorprendido" por el hecho de que el gobierno uruguayo "haya decidido deliberadamente" ignorar las disposiciones de ese tratado. La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Crimen (Onudc) apoyó las declaraciones de la JIFE y pidió a Montevideo cumplir sus compromisos.  Pero según la JIFE, la apuesta por una reducción del crimen a través de la legislación "se basa en conjeturas precarias y sin corroborar" y fue adoptada "sin considerar los efectos negativos del cannabis para la salud". "En lugar de proteger a los jóvenes", esa legislación "tendrá el efecto perverso de alentar la experimentación más temprana con la droga, contribuyendo de ese modo a problemas de desarrollo, a adicciones más tempranas y a otros desórdenes", recalca la JIFE.

lunes, 9 de diciembre de 2013

Nelson Mandela: ¿Héroe o villano?

Nelson Rolihlahla Mandela, (Mvezo, Unión de Sudáfrica, 18 de julio de 1918 - Johannesburgo, Gauteng, Sudáfrica, 5 de diciembre de 2013), conocido en Sudáfrica, como Madiba (título honorífico otorgado por los ancianos del clan de Mandela; también era llamado Tata), fue un político y abogado sudafricano. Tras estar preso durante más de 27 años cumpliendo cadena perpetúa,  Nelson Mandela fue liberado, recibió el Premio Nobel de la Paz y fue elegido democráticamente como presidente de su país. Antes de estar preso había sido líder de Umkhonto we Sizwe, el brazo armado del Congreso Nacional Africano (CNA), creado a su vez por el Congreso de Sindicatos Sudafricanos y el Partido Comunista Sudafricano (debido a ello se le acusa de ser un peón de la Unión Soviética y buscar detener la influencia de los aliados de las OTAN –principalmente de Estados Unidos- en el África). En 1962 fue arrestado y condenado por sabotaje, además de otros cargos, a cadena perpetua. La mayor parte de los más de 27 años que estuvo en la cárcel los pasó en la prisión-isla de Robben Island. Tras su liberación, el 11 de febrero de 1990, Mandela trabajó con el entonces presidente de Sudáfrica, Frederik Willem de Klerk, liderando su partido en las negociaciones para conseguir una democracia multirracial en Sudáfrica, cosa que se consiguió en 1994, con las primeras elecciones democráticas por sufragio universal. Por su trabajo en conjunto, tanto Mandela como de Klerk recibieron el Premio Nobel de la Paz de 1993. Posteriormente Mandela ganó las elecciones y fue presidente de Sudáfrica desde 1994 hasta 1999. Su prioridad estuvo frecuentemente en la reconciliación nacional. Su última aparición pública fue el 11 de julio de 2010 en la final del Campeonato Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010, en la que la Selección de España se proclamaría campeona. 
Tras su liberación, fue el principal interlocutor del presidente De Klerk para negociar el proceso de democratización. Los dos compartieron el Premio Nobel de la Paz en 1993. Las elecciones de 1994 convirtieron a Mandela en el primer presidente negro de Sudáfrica; desde ese cargo puso en marcha una política de reconciliación nacional, manteniendo a De Klerk como vicepresidente primero, y tratando de atraer hacia la participación democrática al díscolo partido Inkatha de mayoría zulú; también se aprobó una nueva Constitución. Al terminar su mandato en 1999 abandonó la vida política, y en 2004, la vida pública. Entre sus logros como presidente, constituyó la Comisión para la verdad y la reconciliación, pidiendo a su amigo, el arzobispo y premio nobel de la paz, Desmond Tutu que la presidiera. Aunque dicha comisión logro su objetivo final, se aplicó la amnistía para las antiguas autoridades británicas que promovieron el  apartheid (lo que los sudafricanos llaman Ubuntu) y se esclarecieron las desapariciones, así como el gobierno indemnizo a las víctimas. Esta Comisión fue cuestionada por los motivos anteriores, la cual aún sigue teniendo sus defensores y detractores, debido a sus contradicciones. Asimismo, algunas fuentes consideran que su gesto de apoyar abiertamente a la selección de rugby de Sudáfrica, más conocida como los Springboks, y un símbolo histórico del apartheid, en la Copa Mundial de Rugby de 1995 como clave en el nuevo clima de reconciliación. Tanto la victoria del equipo como el gesto de Mandela fue plasmado en la película Invictus (2009), dirigida por Clint Eastwood.