jueves, 21 de noviembre de 2013

Bolivia: El Nuevo Afganistán

El gobierno boliviano es un defensor de los cocaleros y los informes no oficiales bolivianos insinúan que también están llegando extremistas africanos, ligados a fundamentalismos islámicos como Al-Shaabab (según investigaciones de los diarios La Razón de Bolivia y ABC de España). El presidente boliviano, Evo Morales, que también preside la confederación de productores de coca, y el vicepresidente Álvaro García Linera, un ex militante del Ejército Guerrillero Túpac Katari (grupo ligado al terrorista peruano MRTA), empezaron a construir un narco-Estado represivo cuando llegaron al poder en 2006. El primer paso fue el hostigamiento a numerosos grupos de intelectuales, tecnócratas y ex funcionarios del gobierno, muchos de los cuales huyeron. Con la oposición acorralada, Morales ha convertido a Bolivia en un centro internacional del crimen organizado y en un refugio para los terroristas. La Administración de Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) fue expulsada. Información de la Organización de Naciones Unidas muestra que la producción de cocaína está en alza en Bolivia desde 2006 y hay informes no confirmados de que delincuentes mexicanos, rusos y colombianos han viajado al país para tratar de obtener una parte del pastel. Lo mismo ocurre con los militantes que quieren recaudar fondos y operar en el Hemisferio Occidental. Irán es un miembro sin derecho a voto de la Alianza Bolivariana de las Américas, ALBA. Los miembros con derecho a voto son Cuba, Bolivia, Ecuador, Nicaragua y Venezuela. En su testimonio ante el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes de Estados Unidos, presentado en julio, el especialista en temas de seguridad global Joseph Humire describió el interés de Irán en ALBA de la siguiente manera: "Irán comprendió que la ola de populismo autoritario conocida como 'Socialismo del Siglo XXI' que se estaba expandiendo por la región le otorgaba a la República Islámica un entorno permisivo para llevar a cabo su agenda global contra Occidente". Bolivia es tierra fértil.
El Gobierno de Bolivia tildó de delirantes las denuncias de la prensa internacional y de Wall Street Journal (WSJ) que califican al país andino de narcoestado y que va camino a convertirse en otro Afganistán. La ministra boliviana de Comunicación, Amanda Davila, afirmó en declaraciones a medios estatales que ese pronóstico sobre Bolivia es “delirante”, como también lo es que la columnista de la WSJ que crea que “la nación andina está invadida por extremistas de África”.  Según Dávila, WSJ se caracteriza por ser un periódico  ortodoxo ultra conservadurismo, es un gran defensor del libre mercado y tiene paranoia anti izquierdista. El Gobierno boliviano ha defendido siempre que la hoja de coca en estado natural no es una droga e impulsa la industrialización de la planta y sus derivados, aunque los cultivos también son desviados a la producción de cocaína por los narcotraficantes. Para Amanda Dávila, “WSJ siempre ataca a los gobiernos progresistas de Latinoamérica”.

No hay comentarios: