domingo, 15 de septiembre de 2013

Pro y contras del Acuerdo de Ginebra para Siria

Con un acuerdo que prevé varios meses para su cumplimiento y que no incluye medidas específicas de sanción, Estados Unidos y Rusia establecen un marco para la destrucción del arsenal químico de Siria y alejan, quizá definitivamente, la posibilidad de una intervención militar contra el régimen de Damasco. El compromiso, alcanzado el sábado en Ginebra por el secretario de Estado norteamericano, John Kerry, y su homólogo ruso, Sergei Lavrov, tendrá ahora que ser plasmado en una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, para lo que Washington ha renunciado al uso de la fuerza. El pacto da una semana al régimen sirio para que informe sobre las cantidades precisas de sus depósitos de armas químicas, y abre un plazo hasta noviembre para que se permita que inspectores internacionales certifiquen esos datos. Finalmente, se calcula que esas armas deben de quedar bajo control internacional para su destrucción hacia mediados del próximo año, sin fijar una fecha exacta. En el camino habrá que sortear una serie de obstáculos diplomáticos, políticos y logísticos que hacen el cumplimiento final de lo pactado difícil e incierto. No solo será necesario darle fuerza de ley internacional a lo que ahora mismo es solo un acuerdo bilateral, sino que será preciso desplegar un considerable equipo de verificación en un país en guerra. En sus planes de contingencia, el Pentágono calculaba que se requerirían 80.000 soldados para garantizar el control del arsenal químico sirio.
Siria tiene sólo una semana para entregar una lista detallada de todo el armamento químico que posee, que deberá ser destruido para mediados de 2014. ¿Y si Siria no cumple? Entonces corresponderá al Consejo de Seguridad imponer medidas de acuerdo al Capítulo VII de la Carta de la ONU. Eso podría implicar el uso de la fuerza, aunque no vaya a ser el caso necesariamente. Kerry dijo que las medidas de la ONU serían "acordes" con la violación cometida por Siria. Pero también dejó claro que el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, no ha descartado el uso unilateral de la fuerza. Tras su encuentro en Ginebra, ambos diplomáticos se agradecieron mutuamente de manera efusiva. Lavrov dijo que Kerry había permitido dejar atrás "la retórica irrelevante". Al igual que su homólogo estadounidense, habló de la posibilidad de que esta iniciativa audaz, pero limitada, pueda traducirse en algo más grande: en una conferencia internacional de paz para tratar de poner fin al largo tormento sirio. Y así, después de un poco más de 36 horas de diplomacia de alto riesgo, el trato estaba hecho y Kerry salió a correr por el lago. Con la ayuda de Vladimir Putin, Barack Obama ha dado un paso atrás desde el borde del abismo. Los eventos dieron lugar a un desenlace poco probable que tal vez signifique una pequeña esperanza para Siria.
Un ministro sirio describió el acuerdo alcanzado por Estados Unidos y Rusia para la destrucción de las armas químicas en Siria como una "victoria". El ministro para la Reconciliación, Ali Haidar, afirmó que el acuerdo de Ginebra ayuda a los sirios a salir del conflicto y evita la guerra. Por otra parte, el ministro de Información sirio, Omran al-Zoubi, dijo que Damasco ya está redactando los documentos en los que declarará con detalles su arsenal de armas químicas. El sábado, EE.UU. y Rusia llegaron a un acuerdo sobre un marco para la eliminación de las armas químicas de Siria. Ambos países dieron a Damasco un plazo de una semana para proporcionar un listado completo de su arsenal que, según el acuerdo, debe haber sido eliminado a mediados de 2014. Por su parte, el presidente francés, Francois Hollande, afirmó que el acuerdo entre Rusia y EE.UU. podría ser sometido a votación en el Consejo de Seguridad de la ONU a finales de semana. En una entrevista con un canal de televisión francés, dijo que una eventual resolución de la ONU debería incluir una mención a las posibles sanciones contra el gobierno sirio si no cumple con su parte. Hollande se hace eco así de la posición estadounidense de mantener en la mesa la posibilidad del uso de la fuerza contra Siria para seguir ejerciendo presión.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Siria: Armas químicas y expansión del conflicto

El Ejército sirio podría haber ejecutado el ataque químico del pasado 21 de agosto sobre Damasco sin contar con la aprobación del presidente Bachar el Asad, quien durante los últimos cuatro meses se ha negado a atender las peticiones del Estado Mayor para usar armas biológicas con el objetivo de ganar terreno a los rebeldes, según informa el diario alemán Bild. Según comunicaciones radiofónicas interceptadas por el barco de reconocimiento alemán Oker, que se encuentra cerca de la costa siria, el presidente sirio jamás ha dado permiso explícito para lanzar un ataque de esta naturaleza, así que "El Asad podría no haber ordenado el ataque" que, según un informe de Inteligencia de Estados Unidos, dejó más de 1.400 muertos en la capital siria y constituye un crimen merecedor de la intervención militar. Esta información contrasta con declaraciones formuladas por altos cargos alemanes, que aseguraron esta semana que sus servicios de Inteligencia están prácticamente convencidos de la responsabilidad directa de El Asad.
Alemania declaró su intención de adherirse al comunicado emitido por países del G-20 en el que se pide una respuesta contundente contra el régimen sirio. Esta decisión fue tomada tras una reunión del jefe de los servicios de Inteligencia (BND), Gerhard Schindler, con los comités de Defensa y Asuntos Exteriores del Parlamento alemán. En sus comparecencias, el propio Schindler reconoció ante los comités que El Asad podría permanecer en el poder durante mucho tiempo, incluso si Estados Unidos se decide finalmente a lanzar una operación militar, según el informe del diario, recogido a su vez por la agencia oficial de noticias rusa, RIA Novosti.
Los rebeldes sirios han solicitado a Estados Unidos que su intervención militar se limite a destruir desde lejos las capacidades operativas del Ejército del presidente Bashar al Assad y dejen en manos de los grupos rebeldes las operaciones sobre el terreno. "No queremos ver a un solo soldado en nuestro territorio", declaró al diario israelí 'Haaretz' un alto representante de la Coalición Nacional para las Fuerzas de la Revolución y la Oposición Siria bajo condición de anonimato. "Debe ser el pueblo sirio quien derroque al presidente Al Assad y a su régimen", añadió. "Lo que hay que destruir son las capacidades operativas del Ejército y su arsenal", indicó el líder rebelde, quien reconoció que la insurgencia "es incapaz de competir contra los misiles Scud y los aviones rusos" que, junto a numerosas armas químicas, posee el Ejército sirio.
El Pentágono ha ampliado sus planes del posible ataque a Siria, que ahora incluyen una fuerte descarga de misiles durante tres días tanto desde el mar como desde el aire. De este modo, todo parece indicar que EE UU prevé que el ataque conlleve más intensidad de la planteada en un primer momento, para poder tener un impacto mayor sobre las fuerzas del régimen de Bachar al Asad. Irán ha ordenado a militantes en Irak prepararse para atacar la embajada y otros intereses de Estados Unidos en Bagdad si este país decide intervenir militarmente en Siria, reveló el diario The Wall Street Journal (WSJ).
El presidente ruso Vladimir Putin afirmó que su país ayudará a Siria en caso de un ataque militar exterior. ”¿Vamos a ayudar a Siria? Sí”, afirmó Putin en respuesta a una pregunta sobre qué hará Moscú en caso de una intervención militar exterior en Siria, en la rueda de prensa final de la cumbre del G20 en San Petersburgo. Putin agregó: “Ya estamos ayudando. Suministramos armas y cooperamos en el terreno económico”. “Confío en que habrá más cooperación en el ámbito humanitario incluido los suministros de ayuda a la población civil que está en una situación muy difícil”, dijo.