sábado, 6 de abril de 2013

Crisis de las dos Coreas

La crisis de las dos Coreas se desencadenó en febrero de este año, debido a una prueba nuclear realizada por parte de Corea del Norte, en respuesta al anuncio conjunto de Corea del Sur y Estados Unidos de que se reforzarían las maniobras militares conjuntas que llevan a cabo anualmente, y a la resolución 2087 del Consejo de Seguridad de la ONU que lo sancionó por el lanzamiento del satélite Kwangmyongsong-3. La prueba nuclear llevó nuevamente a Estados Unidos a solicitar al Consejo de Seguridad la aplicación de más sanciones contra el gobierno norcoreano, lo que se produjo a través de la resolución 2094. En respuesta a éstas sanciones, Corea del Norte anuló el pacto de no agresión que mantenía con Corea del Sur y cortó las líneas de comunicación directas con su vecino. El 29 de marzo, dos bombarderos B-2A estadounidenses con capacidad nuclear lanzaron proyectiles frente al mar de Corea, lo que fue considerado por Pyongyang como el inicio de la guerra contra su nación. El 30 de marzo, Corea del Norte anunció su entrada en "estado de guerra".
Desde la finalización de la Guerra de Corea con un armisticio en 1953 la tensión en la península coreana nunca ha desaparecido, debido a la sucesión de diversos movimientos militares a ambos lados de la frontera y en los mares adyacentes por parte de los dos países y el resto de las potencias regionales.
El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, ha advertido que la actual crisis en la península de Corea "ha llegado demasiado lejos", y ha asegurado que "el diálogo y las negociaciones son la única vía para resolverla". Ban Ki-moon se ha ofrecido a colaborar en la resolución de la crisis que enfrenta a Corea del Norte con Corea del Sur y Estados Unidos, tras apuntar que "las amenazas nucleares no son un juego" y exhortar a la República Popular a que cese en las "provocaciones". El secretario general de Naciones Unidas ha hecho estas declaraciones en el Principado de Andorra, país que visito con motivo del vigésimo aniversario de su ingreso en la ONU, y donde, en declaraciones a la prensa, ha exigido a Corea del Norte que cumpla escrupulosamente las resoluciones del Consejo de Seguridad. Ban Ki-moon ha leído una declaración en la que reconoce estar "profundamente preocupado" por la situación actual que se vive en la península de Corea y considera que "la retórica agresiva y las actitudes militares" sólo alimentan el miedo y la inestabilidad en la zona.
Primero los EEUU difundieron el despliegue de dos aviones de combate F-22 Raptors en la base aérea de Osan en Corea del Sur. Luego lanzaron en una misión de entrenamiento un bombardero B-2 Stealth sobre la línea de artillería de Corea del Sur. Entonces desplegó un sistema de misiles anti-balísticos de defensa destinados a Guam y colocó dos destructores con misiles guiados en las aguas cercanas a Corea. Y ahora, por cortesía de The Aviationist, nos enteramos de que el Pentágono ha intensificado aún más su movilización militar en un especie de carrera del gato y el ratón con Corea del Norte, y ha enviado varios bombarderos B-1 Lancer estratégicos de largo alcance a la Base Andersen de la Fuerza Aérea en Guam. Lo que es diferente esta vez, sin embargo, es que a diferencia de los pasos anteriores de la escalada que han sido muy públicos y ampliamente pregonados, este despliegue en particular se ha mantenido en secreto para el público (por lo menos para el público en general), "un hecho que podría ser la señal de que los EEUU no sólo está haciendo movimientos simbólicos (como los mencionados anteriormente), sino que se está preparando para el peor escenario: Un ataque de Corea del Norte."

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