viernes, 4 de junio de 2010

Crisis del Euro: ¿Muerte y/o Resurrección?

La crisis del euro y la situación de las economías de la eurozona son uno de los principales ejes de la reunión de ministros de Finanzas y presidentes de los bancos centrales del Grupo de los 20 (G-20), que comienza este viernes en Busán, Corea del Sur. La moneda única europea ha registrado su cotización más baja en años y varios de los países se encuentran agobiados por altos niveles de deuda y déficit, además de un bajo nivel de crecimiento. De ahí la preocupación del G-20, que concentra el 90% del producto bruto global y es consciente del escollo que representa una eurozona paralizada para el crecimiento mundial. En medio de esta crisis, se han alzado voces que vaticinan el fin de la divisa europea y la posible desaparición de la Unión Europea, junto con ella. La canciller federal de Alemania, Ángela Merkel, ha advertido que el futuro mismo de la Unión Europea (UE) está en entredicho.
La UE debilitada por la crisis griega, debe seguir avanzando para reforzarse, asegura Handelsblatt. Para el diario económico, ha llegado la hora de integrar en esta unión a las economías más dinámicas de la Unión: las de los países del Este. La estabilidad y la reputación del euro se beneficiaran algún día de Polonia, Bulgaria o Estonia. Sin embargo, es una realidad. Es verdad que antaño, las palabras "economía polaca" eran sinónimo de caos y mala gestión. Pero desde el giro político que dio hace veinte años, Polonia ha cambiado completamente. Actualmente, nuestra vecina del Este es el único país de la UE que registra un crecimiento económico en medio del océano de la recesión. En lo que respecta a Bulgaria, fue durante mucho tiempo considerada tan corrupta que la UE, por primera vez en su historia, tuvo que cancelar las subvenciones destinadas a un Estado miembro, pero ahora es el único país que cumple los criterios de Maastricht en materia de déficit presupuestario, en plena crisis. En cambio, Letonia, Rumanía y Hungría, que no han escapado a la quiebra, gracias a los miles de millones de euros de la UE y el FMI se encuentran indefinidamente en una situación que no les permite integrarse en la zona euro. La situación es diferente en los países bálticos o en Bulgaria, donde el curso de las monedas locales desde hace tiempo se ha fijado sólidamente según el euro. Allí, los especialistas recomiendan una implantación rápida de la moneda única, ya que aportaría ventajas sin dificultades añadidas. Por lo tanto, la introducción del euro en el Europa del Este beneficia a todos, tanto a ellos como a nosotros. Pero con la condición que los Estados implicados cumplan plenamente los criterios de la moneda única. Los posibles nuevos miembros de la zona euro no deberán pagar por los errores cometidos por los griegos o los españoles. Según Handelsblatt.

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