jueves, 11 de febrero de 2010

Laura Chinchilla, primera presidenta de Costa Rica

La socialdemócrata por el gobernante Partido Liberación Nacional, Laura Chinchilla Miranda, ha vencido en las elecciones presidenciales, convirtiéndose en la primera presidenta en la historia de Costa Rica, nación en la que nunca antes una mujer había disputado este cargo. Chinchilla obtuvo el 46,66% de los votos, más que el doble que sus dos rivales inmediatos, Otto Gevara, del Movimiento Libertario (22,46%), y Ottón Solís, del Partido Acción Ciudadana (algo más de 21%). Según las leyes costarricenses, un aspirante a la presidencia de la República necesita superar el 40% de los votos para ser proclamado ganador ya en la primera vuelta de los comicios. Más de 200 observadores internacionales siguieron estas elecciones, las cuales se desarrollaron sin registrar incidentes ni irregularidades.
Chinchilla señaló que Costa Rica “va por el buen camino”, sin embargo, es preciso reconocer que el combate a la pobreza, al igual que la equidad de género, representa un desafío, ya que un 20% de las familias costarricenses están en esa situación. Otros de los temas señalados por la futura presidenta de este país centroamericano, como preocupantes son el clima de violencia y la seguridad ciudadana, dijo en una entrevista radiofónica. Y añadió que “la lucha será muy dura, y tendrá que elevarse al más alto nivel de la Presidencia de la República para poder ganarla, con mucha valentía, mucha firmeza y mucha determinación”. La presidenta electa declaró que continuará con la política de su antecesor, centrándose en resolver los problemas económicos que acosan al país centroamericano. También dejó claro que su gobierno se regirá por la transparencia e independencia de acciones.
“Me toca justificar la confianza con un gobierno con independencia de criterio y con la mirada puesta en el bienestar de mi país”. Quien fuera durante esta administración la vicepresidenta de Arias, insistió en que su gobierno será de “puertas abiertas”, sin que esto implique una carencia en la adopción y ejecución de decisiones urgentes para el país. Chinchilla recalcó que su principal compromiso con el pueblo costarricense reside en el “ataque a la inseguridad ciudadana. El mayor reto que tenemos es la criminalidad, violencia y narcotráfico; lo he dicho de una forma dramática, Centroamérica puede ser el último campo de batalla de la guerra que se vive en Colombia y México, debemos levantar las guardia, y tratar de recuperar la tranquilidad”, advirtió. Chinchilla subrayó que, además de la seguridad ciudadana, enfocará su gobierno en el desarrollo económico y social del país. “Trabajaremos para fortalecer la educación pública y hacer que los centros educativos tengan acceso a las tecnologías”, dijo Chinchilla en su discurso. También reiteró su promesa de fortalecer los Ebais, reducir las listas de espera en los hospitales y poner en marcha una red de cuidados para adultos mayores y niños. Asimismo, reiteró su compromiso con la sostenibilidad ambiental y avanzar en el reto para hacer de Costa Rica la primera nación carbono neutral en el mundo. Chinchilla no se quedó sin reiterar la promesa tanto suya como de otros políticos de convertir a Costa Rica en la primera nación desarrollada de América Latina.
Laura Chinchilla, que ha sido anteriormente diputada, viceministra y ministra de Seguridad, de Justicia y vicepresidenta de Costa Rica, presume de ser una mujer “con los pantalones bien puestos”, además de ser una “ferviente católica”. Ella se opone al aborto y a los matrimonios entre homosexuales, siendo catalogada por ellos como ultraconservadora. Grupos de ONG’s izquierdistas se oponen a Chinchilla, pues promueven un estado laico y sin restricciones. ¿Narcotráfico será una de ellas?

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