lunes, 15 de febrero de 2010

Ciudad Juárez en narcoguerra

Ciudad Juárez, es una ciudad fronteriza al norte de México, frente a El Paso, en Texas, Estados Unidos. Esta es una de las ciudades más violentas del mundo, dejó en el 2009 más de 2.500 asesinados. Hasta la fecha han sido asesinadas más de 500 mujeres y sus asesinos jamás han sido encontrados, algunas versiones hablan de asesinos seriales que viven o se refugian en Estados Unidos. Además hay ejecuciones y luchas entre carteles del narcotráfico en esta ciudad, muriendo un promedio de 20 personas por semana. Actualmente hay un fuerte contingente militar y policial que ha tratado de detener la ola de violencia, pero esta ha crecido con una fuerza inusitada.
El presidente Felipe Calderón pretende poner en marcha una nueva estrategia para recomponer social e institucionalmente a Ciudad Juárez, asolada por la violencia del narcotráfico y por la presencia de miles de soldados que intentan poner orden sin conseguirlo. En una reunión con representantes civiles de Ciudad Juárez, Calderón propuso un plan de cuatro ejes para combatir la impunidad, la corrupción policial y reforzar la participación de las fuerzas federales, así como invertir en programas sociales que amplíen el acceso a educación, salud y recreación de los jóvenes. Calderón llegó a Ciudad Juárez, en la frontera con Estados Unidos, dos semanas después de una matanza de 15 jóvenes, sin nexos con el crimen organizado, lo cual desató una ola de indignación y exigencia de medidas que solucionen de una vez la violencia que ha convertido la zona en una de las más violentas del mundo. Tras un encuentro con familiares de las víctimas de la matanza, el Presidente se disculpó públicamente por decir días después del crimen de los jóvenes que se había tratado de un choque entre bandas criminales rivales, lo cual fue rebatido desde el primer momento por los padres. Calderón dijo que asumía la parte de la responsabilidad que le correspondía por el deterioro social en la ciudad, donde las autoridades han señalado que los carteles rivales de Juárez y Sinaloa son responsables de la violencia. Los asistentes a la cita con Calderón demandaron retirar de Ciudad Juárez al Ejército, al que acusan de cometer desapariciones extrajudiciales y violaciones a los derechos humanos. Pero Calderón pidió a los sectores comprender que no se podrán solucionar las cosas de inmediato. Calderón prometió investigar cualquier abuso de los militares, aunque también reclamó que no se acuse sin pruebas a soldados que arriesgan la vida. El presidente Calderón, quien al llegar al poder en 2006 ordenó al Ejército y la Marina de guerra involucrarse en la persecución de los cárteles, afirmó que no prevé replegar a los militares, que consiguieron los últimos meses capturar o dar muerte a una veintena de capos, en acciones que le han merecido repetidos elogios de Estados Unidos.
Decenas de supuestos cadáveres tendidos en el suelo mientras tropas de asalto amenazan a la población: esa imagen sacudió el sábado a Ciudad Juárez, la urbe mexicana más afectada por la violencia, aunque esta vez fue parte de una protesta por la muerte de civiles en la lucha antidroga. En la 'Marcha del Coraje' convocada por organizaciones de derechos humanos participaron unas 1.300 personas, según la prensa, que recorrieron el centro de esta ciudad de 1,3 millones de habitantes. La manifestación fue encabezada por Luz María Dávila, madre de dos jóvenes, de 17 y 19 años, que murieron junto a otras 13 personas el 31 de enero, cuando un grupo de sicarios del narcotráfico irrumpió en una fiesta de adolescentes en el barrio Villas de Salvárcar y la convirtió en un baño de sangre. Desde que ocurrió esa masacre, las banderas blancas se han apoderado de muchas casas en Ciudad Juárez, síntoma del hastío de una población involucrada en una guerra de la que no quiere participar.

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