viernes, 8 de enero de 2010

Yemen, nuevo frente contra Al Qaeda

Estados Unidos ha comenzado a coordinar con las autoridades de Yemen una escalada de acciones militares para frenar el desarrollo de Al Qaeda en ese país y, si es posible, descabezar la organización. El primer golpe de esta nueva campaña ha sido asestado por las fuerzas yemeníes contra varios dirigentes del grupo terrorista, dos de los cuales resultaron muertos. Otras opciones y prioridades de la guerra contra el terrorismo serán discutidas mañana en Washington por el presidente Barack Obama con los responsables de las principales agencias de seguridad e inteligencia. El propósito de la Administración norteamericana, según han explicado diversas fuentes oficiales, es el de agudizar la presión sobre la rama de Al Qaeda en Yemen sin dar excusas al radicalismo islámico para incrementar su campaña de propaganda contra Occidente. Es decir, Estados Unidos pretende aumentar su colaboración con el Gobierno yemení y su contribución a la campaña militar, tanto en términos de información como de recursos bélicos, sin aparecer directamente involucrada en las misiones de combate. Esa estrategia fue debatida en Sanaa, la capital yemení, por el jefe militar norteamericano en Medio Oriente, general David Petraeus, con el presidente de ese país, Ali Abdullah Saleh. Ésta era la tercera vez desde que ocupa su cargo, hace 14 meses, que Petraeus visitaba ese país. A diferencia de las anteriores, Yemen está ahora en el foco de la atención pública y existe una mayor urgencia por conseguir resultados inmediatos. Se ha apreciado un considerable refuerzo de la vigilancia en Sanaa, donde Francia y otros países se sumaron a la decisión norteamericana y británica de cerrar sus embajadas mientras que otras redujeron considerablemente su actividad por miedo a un atentado terrorista. Tratando de tomar la iniciativa, el Ejército yemení ha atacado a líderes terroristas en la ciudad de Arhab, la misma en la que el 17 de diciembre bombardeó, con apoyo norteamericano, una reunión en la que participaban los supuestos máximos dirigentes de Al Qaeda en la Península Arábiga. El blanco del ataque en esta ocasión fue Nazih al-Hanq, uno de los cerebros del grupo, quien aparentemente consiguió escapar aunque dos de sus colaboradores murieron.
Es muy posible que este tipo de acciones se multipliquen y se hagan más visibles y eficaces en las próximas semanas, pero para ello es necesario una mayor implicación de Estados Unidos, que encuentra en Yemen una buena oportunidad de hacer daño a Al Qaeda pero también se enfrenta al riesgo de un nuevo frente de guerra con inciertas perspectivas. Por un lado, Yemen es un país con un Gobierno razonablemente estable que controla un territorio con fronteras relativamente impermeables. A diferencia de Afganistán, este país del sur de la Península Arábiga parece el lugar apropiado para ensayar la estrategia de atacar a Al Qaeda sin necesidad de comprometerse en un largo y costoso despliegue de tropas. Al mismo tiempo, Yemen hace frente a múltiples problemas políticos -una rebelión en el norte, un movimiento separatista en el sur, la mayor tasa de pobreza del mundo árabe- que hasta ahora han distraído la atención de las autoridades locales y que lo hace potencialmente explosivo ante cualquier eventualidad. Uno de los riesgos es, precisamente, que la actuación de Estados Unidos debilite al Gobierno yemení. La proliferación de los ataques a Al Qaeda probablemente significará el aumento también de esas fotografías con niños y mujeres muertos que tan útiles resultan para la expansión de la causa yihadista en Internet. Los propios gobernantes yemeníes han hecho ya visibles en los últimos días algunos gestos para demostrar que no son simples colaboradores de Washington. La Administración va a solicitar este año al Congreso 170 millones de dólares de ayuda militar para Yemen, un aumento considerable sobre los 67 millones de 2009, y va a redoblar la actividad de las fuerzas especiales y servicios de inteligencia que actualmente operan allí.
Umar Farouk Abdulmutallab, el nigeriano acusado del fallido atentado con bomba contra un avión que unía Ámsterdam con Detroit el pasado 25 de diciembre, fue reclutado por Al Qaeda en Londres y se reunió con el clérigo radical estadounidense Anwar al Awlaki en Yemen, según revelaron las autoridades de este país. Yemen, el país árabe más pobre, se ha convertido en el frente de batalla de la guerra contra el terrorismo islamista por parte de Estados Unidos después de que Al Qaeda en la Península Arábiga reivindicara la autoría del atentado fallido.
Yemen está intentando combatir la amenaza de Al Qaeda, que parece haber resurgido, así como una revuelta chií en el norte y el sentimiento separatista en el sur del país. Las autoridades lanzaron esta semana una operación para acabar con los milicianos de Al Qaeda que presuntamente están detrás de las amenazas que obligaron a las embajadas occidentales a cerrar sus puertas el pasado domingo. El ataque, en el que murieron dos milicianos, contribuyó a mitigar la preocupación de Estados Unidos, que reabrió su embajada.

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