domingo, 3 de mayo de 2009

Guerra en Afganistán

En agosto del 2008 la situación empeoro para la OTAN ya que sus bajas aumentan siendo que en junio, julio y agosto hubo más bajas que en Irak, sumando estos 3 meses son casi 120 muertos comparando esto con los 190 que murieron en los primeros 3 años del conflicto es una clara muestra del recrudecimiento de la guerra. Para Octubre del 2008, el país continúa en un clima de guerra constante y, según el Financial Times, en un descontento creciente con el gobierno de Hamid Karzai. Según el periódico, el descontento podría extenderse hacia el norte, donde los líderes de la Alianza del Norte, excluidos y presionados por Karzai, estarían rearmándose. En abril de este año, el gobierno español anunció un incremento de las fuerzas y apoyo económico para sostener el proceso electoral previsto para este mismo año.
Siete años después del derribo del régimen talibán, la OTAN reconoció que la guerra en Afganistán será larga y que las fuerzas internacionales deberán permanecer en el país durante bastantes años. El secretario general de la Alianza Atlántica, Jaap de Hoop Scheffer, reclamó a los aliados europeos el envió de más tropas y de más oficiales de entrenamiento para el Ejército y la policía afganos. De Hoop Scheffer también pidió a la comunidad internacional que aporte una ayuda financiera de 2.000 millones de dólares anuales (1.520 millones de euros) para el mantenimiento de las fuerzas de seguridad afganas durante los próximos cinco años. "Es necesario permanecer en Afganistán durante un futuro previsible", afirmó De Hoop Scheffer, tras respaldar la nueva estrategia norteamericana con Afganistán. El secretario general de la OTAN estimó que hacen falta al menos cuatro batallones adicionales para reforzar las Fuerzas Internacionales (ISAF) en Afganistán de cara a las elecciones presidenciales de agosto.
Tras el anuncio norteamericano del envío de otros 4.000 soldados suplementarios a los 17.000 prometidos anteriormente por Washington, De Hoop Scheffer señaló que los países europeos deberían hacer un esfuerzo proporcional ante la creciente actividad de los grupos insurgentes y talibanes por todo el país. De Hoop Scheffer nunca ha reconocido los graves errores políticos y militares cometidos por la OTAN y EEUU en Afganistán y su secuela de miles de muertos civiles, que han propiciado el resurgimiento de los ataques terroristas desde el 2005, son cada vez de mayor intensidad.
Cerca de un centenar de países y organizaciones se reunieron en La Haya para reafirmar el apoyo a Afganistán y comprometerse de no dejar caer el país en el caos. La conferencia, con el patrocinio de la ONU e impulsada por EEUU, ha implicado a los países vecinos (en especial a Irán y Pakistán) en la estabilización de Afganistán. La presencia de una delegación ministerial iraní en la conferencia de La Haya, en coordinación con la secretaria de Estado norteamericana, Hillary Clinton, logro llegar a buenos acuerdos en busca de soluciones para Afganistán.
La Comisión Europea anunció que la Unión Europea (UE) aportará 60 millones de euros de ayuda adicional a Afganistán con cargo al presupuesto comunitario, que se sumarán a los 700 millones comprometidos para el periodo 2007-2010 y a las ayudas bilaterales directas de los estados miembros. Estos fondos adicionales se destinarán a la preparación de las elecciones, la financiación de la policía afgana y el desarrollo del sector agrícola, según explicó la comisaría de Relaciones Exteriores, Benita Ferrero-Waldner.
Las organizaciones no gubernamentales cuestionan la forma en que se está gestionando la ayuda internacional y numerosos gobiernos europeos están alarmados por el nivel de corrupción e ineficacia de la Administración afgana presidida por Hamid Karzai, que aspira a ser reelegido como presidente.

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