sábado, 29 de noviembre de 2008

Desafíos del APEC 2008

Los países que integran el Foro de Cooperación Económica Asia-Pacífico (APEC) cerraron en Lima-Perú una semana de trabajo en la que presidentes, ministros y empresarios de los 21 países que forman este foro económico afirmaron que el libre comercio es su arma para combatir la Crisis Económica Mundial. Durante siete días desfilaron por Lima los presidentes de Estados Unidos, China, Rusia, Japón, México y Canadá, entre otros, así como ministros y altos funcionarios que mantuvieron numerosos encuentros bilaterales, además de las reuniones oficiales del Foro APEC.Junto a los políticos, también pasaron por Lima más de 3.000 empresarios y ejecutivos de todo el Pacífico y otros tantos periodistas que cubrieron las vicisitudes de esta semana de gran actividad.
En la Declaración de Lima, al final de la Cumbre de Líderes de APEC, estas reuniones de trabajo empezaron el sábado y concluyeron el domingo. Los gobernantes reconocieron que la Crisis Financiera Global es el principal desafío para los países y que la creación de un Área de Libre Comercio en Asia-Pacífico sólo será posible a largo plazo. Pese a que los llamamientos que a lo largo de la semana hicieron políticos y empresarios en favor de la apertura de los mercados y una mayor inversión como fórmula para sortear la crisis, esta Declaración de Lima fue cauta y reconoció que el proceso será todavía largo. La Declaración de Lima del APEC compromete a los gobernantes de este bloque económico a una "rápida y decisiva" acción para superar la desaceleración económica, junto con la persecución de los siguientes objetivos:
-"Promover la integración económica regional", a través de una ambiciosa agenda de largo plazo que comprende como fin último el apoyo a la creación de un área de comercio del Asia Pacífico.
-"Implementar la reforma estructural" del foro, lo que incluye iniciativas de fortalecimiento de la capacidad en las áreas de reformas regulatorias y gobierno corporativo.
-"Mejorar la seguridad alimentaria en el Asia Pacífico", con el apoyo a una respuesta coordinada y una estrategia amplia para abordar los precios volátiles de los alimentos a nivel global, junto con un decisivo rechazo a los subsidios agrícolas.
-"Abordar la dimensión social de la globalización", a través de la promoción de la responsabilidad social corporativa en el Asia Pacífico.
-"Combatir la corrupción en la región", con una agenda destinada a eliminar las redes ilícitas transnacionales.
-"Combatir el terrorismo y asegurar el comercio regional", fortaleciendo la seguridad humana y protegiendo los negocios y el comercio de la región contra los cambios naturales o accidentales.
Se rechaza también el terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masiva.
-"Reducción de riesgos, preparación y gestión de desastres".
-"Combatir el Cambio Climático, buscar la seguridad de energía y desarrollo limpio". Buscando fuentes de energías alternativas (solar, biocombustibles, eléctrica, hidrogeno, eólica, nuclear y geotérmica) y terminar con la dependencia del petróleo, principal factor contaminante en los cambios extremos del clima mundial.
El presidente venezolano, Hugo Chávez fustigó las propuestas de Estados Unidos en el APEC para enfrentar la Crisis Financiera Global y aseguró que la situación de las finanzas mundiales requiere la convocatoria de las Naciones Unidas a una cumbre extraordinaria. Los países del eje bolivariano (Argentina, Bolivia, Cuba y Ecuador) apoyan a Chávez, ya que dependen de los petrodólares venezolanos, por ese motivo siguen las políticas de la desaparecida URSS (Igualdad Totalitaria). Siendo estos países latinos contrarios a las políticas de Libre Mercado.

lunes, 17 de noviembre de 2008

Crisis Económica presiona al FMI

El director gerente del Fondo Monetario Internacional (FMI), Dominique Strauss Kahn, dijo que el organismo necesitaría más recursos para responder a la Crisis Económica Global. Actualmente el FMI esta prestando dinero a los países pobres, ya que las potencias han cortado toda ayuda económica a estos. Strauss Kahn dijo que el organismo necesita al menos US$100.000 millones adicionales. Agregó que el Banco Central Europeo tiene espacio para reducir las tasas de interés.Durante la cumbre del G-20 los líderes de los países industrializados y de las principales potencias emergentes instaron al FMI a asumir un papel importante en ayudar a las naciones afectadas por la crisis. El organismo internacional cuenta con sustanciales recursos para hacer préstamos a los países que necesitan capear esta aguda Crisis Económica Global. Antes de la cumbre, la cifra era de US$250.000 millones y luego Japón se comprometió a ofrecer US$100.000 millones más. Sin embargo, el director gerente afirmó que la agencia probablemente necesitaría recursos adicionales.
"El número de países que están teniendo problemas al mismo tiempo se ha incrementado dramáticamente. Los que vienen a pedir asistencia del FMI son mucho más que en el pasado", aseguró Strauss Kahn.El funcionario reconoció que con el compromiso de Japón se había dado un gran paso adelante y que con esos US$100.000 millones se tenían los recursos necesarios para abordar los problemas de hoy. "La pregunta es ¿cómo enfrentaremos los problemas dentro de seis meses?", cuestionó el director gerente. "Creo que todos los jefes de estado y de gobierno están conscientes de la necesidad de un FMI fuerte", añadió. Para eso ve la necesidad de añadir a las arcas del Fondo US$100.000 millones más.
El FMI tratará de diseñar un tipo de red de seguridad donde no existe para proteger a la población más vulnerable de las consecuencias del ajuste.En muchos lugares que estudiamos la aplicación de programas estos necesitan muchos cambios, los cuales presiona el un nuevo FMI. Aseguró Strauss Kahn. Además hizo un llamado a los países para que también pongan de su parte recortando las tasas de interés y señaló que el Banco Central Europeo tiene espacio para rebajarlos más. Los críticos dicen que ese banco ha actuado muy lentamente en la reducción de tasas de interés, en agudo contraste, por ejemplo, con la Reserva Federal de Estados Unidos.

lunes, 10 de noviembre de 2008

Legado del gobierno de George W.Bush

Barack Obama y su equipo tendrán que estudiar las posibles soluciones a los enormes problemas que le deja la mala administración de George W.Bush para los próximos 4 años. Uno de los problemas más apremiantes que enfrentará el nuevo presidente de EE.UU. es la crisis económica y el déficit que dejará en las cuentas del estado el mandatario saliente. Cuando Bush asumió el poder heredó US$651 mil millones de superávit, pero lo deja con un déficit presupuestario récord de US$483 mil millones de dólares, sin tomar en consideración el paquete de estimulo económico de US$700 mil millones de dólares. Pero no sólo hay que preocuparse por el déficit. Obama tendrá que buscar una manera de estimular el crecimiento económico y devolver el optimismo a los consumidores estadounidenses que han dejado de consumir, acosados por la inseguridad laboral y el temor de que las cosas sólo puedan empeorar. Las estadísticas no mienten. Según cifras oficiales, el gasto de los consumidores, que en EE.UU. representa más de dos tercios del PIB, cayó en el último trimestre 3,1 por ciento, la primera disminución en 17 años y la mayor en 28 años. Y como si fuera poco, la caída de 6,4% en el consumo de bienes no duraderos fue la mayor desde 1950.
La Guerra en Irak y el futuro de las tropas estadounidenses en ese país. Funcionarios de la administración Bush han estado negociando un acuerdo con Bagdad y aseguran que todo avanza con fluidez, pero es poco probable que logre completar el pacto ante de marcharse. La posición de Obama frente a Irak es la de una retirada ordenada y responsable. Pero Irak no es el único frente abierto. Afganistán sigue siendo una zona de fuertes combates. Como candidato, Obama no descartó enviar mandar más tropas a ese país para controlar la situación. El problema es que el ejército estadounidense está al límite de sus capacidades y sus aliados de la Organización Tratado Atlántico Norte, OTAN, no parecen dispuestos a enviar más soldados a esa región, a pesar del resurgimiento del movimiento talibán y la consolidación de organizaciones relacionadas con Al Qaeda.
A largo plazo, la mayor tarea que el gobierno de George Bush deja a su sucesor será la de restablecer el prestigio estadounidense frente a sus aliados. El mal sabor que deja la actual administración por la guerra en Irak puede obstaculizar la manera en que Washington tendrá que lidiar con Irán y con Siria. El proceso de paz en Medio Oriente está estancando y para colmo, las relaciones con Rusia se han deteriorado, aunque eso no tenga que ver directamente con Bush. Con respecto a América Latina, el presidente Bush asegura que las relaciones mejoraron, pero la realidad es que se rompieron muchos puentes de comunicación y la tensión con Venezuela se tradujo en el retiro de embajadores. Lo mismo sucedió con Bolivia. Bush ha dejado pendiente los tratados de Libre Comercio con Colombia y Panamá, ya que nunca logró que el Congreso los aprobara. Con estas promesas incumplidas, incluyendo la reforma migratoria, se encontrará Barack Obama a partir del 20 de enero.
La peor herencia de Bush, según la organización en defensa de los derechos humanos Human Rights Watch (HRW), es la cárcel de Guantánamo. "Por ocho años la administración Bush afirmó que promovía la democracia y la libertad, pero su política abusiva disminuyó la autoridad moral de EE.UU. e impuso un ejemplo negativo", señaló Kenneth Roth, el director de HRW. Además de cerrar Guantánamo, donde cientos de personas fueron detenidas por años sin una acusación formal, los grupos de derechos humanos piden que se rechacen las prácticas que se instauraron durante el gobierno de Bush con respecto a la tortura y a las "detenciones secretas" que efectuó la Agencia Central de Inteligencia (CIA). Ante este panorama, muchos afirman que el legado más positivo que deja el presidente a su sucesor será precisamente su ausencia.
Bush cuenta con sólo 23% de aprobación, el nivel más bajo en la historia de la encuestadora Gallup y un punto por debajo del que tenía Richard Nixon cuando dimitió por el escándalo Watergate. Obama llega al poder con una popularidad que, por ahora, se antoja arrolladora.