lunes, 4 de agosto de 2008

Cumbre Antidrogas Latinoamericana

Durante la Cumbre antidrogas celebrada en Cartagena, Colombia, los 25 países que participarón acuerdaron una lucha frontal contra el narcotráfico en Latinoamérica. Los 25 países en la Cumbre antidrogas acordaron el viernes pasado en la Declaración de Cartagena una lucha frontal, profunda y concertada contra el narcotráfico en Latinoamérica con pleno respeto a la soberanía de las naciones. El texto plantea que el combate a las drogas ilícitas "debe encararse de manera coordinada en todos los eslabones de la cadena: demanda, producción, tráfico, distribución, desvío de precursores químicos, lavado de activos y delitos conexos". La declaración, fue firmada el viernes pasado por los mandatarios y altos representantes de los países asistentes a la reunión, establece que la lucha contra el narcotráfico debe desarrollarse a fondo y en forma conjunta.
La Cumbre Regional Ampliada sobre las Drogas, Seguridad y Cooperación del Caribe, Centroamérica, Colombia, México y Venezuela comenzó el pasado miércoles en su fase técnica y concluyo el viernes pasado con la firma de la Declaración de Cartagena. El documento fue aprobado por los cancilleres, vicecancilleres y altos representantes de los 25 países presentes en la cita regional que analiza los alcances del problema mundial de las drogas, la seguridad y la cooperación. El texto precisa que debe existir un equilibrio entre la reducción de la demanda y el control de la oferta de drogas ilícitas, de forma que ambas tareas se refuercen en forma mutua en el marco de los compromisos del plan de acción diseñado por Naciones Unidas. "El fortalecimiento de la cooperación regional de este ámbito debe continuar fundado en el pleno respeto a los principios en la Carta de Naciones Unidas, el Derecho Internacional y la legislación de interna de los estados", acotó. La cooperación entre las autoridades judiciales, policiales y demás entidades competentes de los países de la región se debe concretar sobre la base de la no injerencia en los asuntos internos de los Estados, añadió. Puntualiza que es fundamental el respeto a la soberanía y la autodeterminación de los pueblos a todos los niveles "para prevenir y combatir el tráfico ilícito de drogas por vía aérea, marítima, portuaria y fronteriza". Añade que también se debe atacar con fuerza "el tráfico ilícito de armas, el lavado de activos, el desvío de precursores químicos, fiscalizados y de productos terminados que los contengan".
Los países aprobaron seguir trabajando para "impedir que la delincuencia organizada adquiera y utilice armas de fuego y municiones, así como a establecer y compartir bases de datos sobre armas de fuego, municiones y explosivos incautados". "Es importante fortalecer y actualizar los mecanismos de cooperación ya existentes para prevenir el desvío de precursores y sustancias químicas sujetas a la fiscalización internacional que son utilizadas en la fabricación de drogas ilícitas", apuntó. Las naciones participantes en la cumbre se comprometieron a impulsar la creación o el fortalecimiento de observatorios nacionales de drogas en los países de la región. También manifestaron su voluntad de trabajar, según corresponda, en forma conjunta con el Observatorio Interamericano de Drogas de la Comisión Interamericana para el Control del Abuso de Drogas (CICAD). La declaración sostuvo que, en esta lucha, es importante fortalecer las acciones en materia de reducción del uso de drogas ilícitas, prestando especial atención a la prevención, educación, tratamiento, rehabilitación y reinserción social.
El texto hace un llamado urgente a los gobiernos donantes, organismos multilaterales e instituciones financieras internacionales y regionales para que incrementen la asistencia financiera, técnica y de capacitación. Esta ayuda, según el documento aprobado la víspera por los cancilleres, se debe dar "de conformidad con el principio de responsabilidad común y compartida y como muestra de su compromiso en la lucha contra el problema mundial de drogas".
El documento instruye a las entidades competentes de sus Estados para que implementen el Plan de Acción de lucha contra las drogas y delitos conexos, pero teniendo en cuenta las decisiones tomadas en ese sentido en Naciones Unidas y la OEA. A la cumbre asisten los presidentes de México, Felipe Calderón; de Panamá, Martín Torrijos; de Guatemala, Álvaro Colom; de El Salvador, Antonio Saca; de República Dominicana, Leonel Fernández, y del país anfitrión, Álvaro Uribe Vélez. Esperemos que estos acuerdos entre las naciones latinoamericanas no quede en el papel, pues se sabe que las mafias y las organizaciones narcoterroristas son protegidas por políticos de izquierda y muchas veces, estos dificultan la labor de las fuerzas del orden.

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