miércoles, 7 de mayo de 2008

Ciclón Nargis devasta Myanmar

La junta militar de Myanmar* (ex Birmania) aprobó el ingreso de un avión con 25 toneladas de ayuda humanitaria de Naciones Unidas, para atender las necesidades más urgentes de las víctimas del ciclón Nargis. Según se conoció, el envío consiste en carpas, mantas, generadores eléctricos, enseres de cocina y sistemas de purificación de agua. El avión de la ONU, que despegará de una base logística de Naciones Unidas en el sur de Italia, tiene además la misión de evaluar las necesidades más urgentes.
Según cifras parciales, la tragedia deja hasta el momento más de 50.000 muertos y 25.ooo desaparecidos. Más de un millón de personas perdieron sus viviendas. Organizaciones internacionales de ayuda advirtieron que miles podrían resultar afectados por la escasez de alimentos y el brote de enfermedades, e hicieron un llamado urgente a la junta militar para que permita el acceso a las zonas inundadas.
Pero existe el temor de que la renuencia de los generales a permitir el ingreso de personal de ayuda humanitaria al país, pueda obstaculizar el esfuerzo. Por el momento la junta militar abrió un ministerio de visas, para tramitar el ingreso de cooperantes extranjeros. Richard Horsey, un portavoz de la Oficina de Ayuda Humanitaria de Naciones Unidas, (OCHA) dijo que el gobierno delegó la tarea en el vice canciller, Maung Myint, quien supervisará las solicitudes de las organizaciones de ayuda.
Las cifras de muertos aumentan a medida que los equipos de rescate logran llegar a algunas de las áreas que resultaron aisladas. Vías y caminos todavía se encuentran bloqueados por árboles caídos y escombros, y algunos informes indican que muchos sobrevivientes están haciendo un largo, penoso y difícil viaje a través de áreas inundadas en las que flotan cadáveres de personas y animales en descomposición, para tratar de encontrar ayuda.
"La gente no muestra ninguna emoción en sus rostros. Ellos nunca habían visto algo como esto", dijo un testigo. Muchos han perdido sus familias, no tienen ningún lugar donde resguardarse, no tienen nada para comer. Tampoco saben lo que les depara el futuro. Según UNICEF, los sobrevivientes afrontan pésimas condiciones de higiene y no tienen acceso a agua potable ni otros servicios básicos. Las inundaciones podrían provocar brotes de malaria y dengue, al tiempo que otras enfermedades relacionadas con el agua como el cólera y la disentería, también amenazan a la población.
Equipos de evaluación trabajan sobre el terreno, y la ayuda llega a cuentagotas a quienes la necesitan. El programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas comenzó a distribuir alimentos en los alrededores de Rangún, la principal ciudad de Myanmar. Estados Unidos, el Reino Unido, la Unión Europea y China han comprometido partidas económicas para financiar los esfuerzos de ayuda. Tailandia e India, por su parte, enviaron ya alimentos, medicinas y dos buques de carga. Pero vastas zonas del delta del río Irrawaddy permanecen aisladas, y expertos en el tema de ayuda humanitaria advierten que se requerirá un esfuerzo logístico masivo para prestar asistencia a los afectados.
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