lunes, 21 de abril de 2008

Papa Benedicto XVI en Estados Unidos

El Papa Benedicto XVI ha puesto fin a su viaje a Estados Unidos con una misa en el estadio del equipo de béisbol los Yankees de Nueva York, donde fue aclamado por unas 57.000 personas. Como se ha podido apreciar en estos seis días de viaje, los católicos estadounidenses han respondido con entusiasmo y cariño a la figura de Benedicto XVI. A su llegada al encuentro en el papamóvil, el pontífice de la Iglesia Católica fue saludado por decenas de miles de personas que vitoreaban y agitaban pañuelos bancos y amarillos, los colores del Vaticano.
En su alocución Benedicto XVI destacó la creciente influencia de los emigrantes de origen hispano en la Iglesia Católica e hizo un llamado para que su congregación estadounidense utilice sus libertades con sabiduría. Este fue el último compromiso del pontífice antes de volver al Vaticano.
Poco antes, el Papa visitó en Nueva York la Zona Cero, el lugar donde se encontraban las Torres Gemelas que se desplomaron tras los ataques el 11 de septiembre de 2001. Su visita ha dominado los medios de comunicación de EE.UU. y la demanda para conseguir alguna de las 55.000 entradas para la misa de este domingo sobrepasó la oferta, indicaron desde Nueva York.
Tras su llegada a bordo del papamóvil, Benedicto XVI se arrodilló y oró en silencio, luego se levantó para encender una vela y bendijo con agua bendita lo que denominó "la escena de increíble violencia y dolor". El Papa pidió "luz y paz eterna" para los que murieron, no sólo en Nueva York sino en el Pentágono en Washington y en un campo en Pennsylvannia, el 11 de septiembre de 2001.
La misa de este domingo fue la segunda y última misa al aire libre en su visita a EE.UU. La primera se llevó a cabo el jueves en el estadio Nationals de la capital estadounidense, Washington. Por otra parte, en un encuentro personal el sábado, Benedicto XVI les habló a los jóvenes en Nueva York sobre lo que significó crecer bajo los "monstruos" del nazismo. El Papa habló públicamente por primera vez sobre cómo fue obligado a unirse a las juventudes hitlerianas y a ingresar en el ejército alemán durante la Segunda Guerra Mundial.
Benedicto XVI también criticó en varias oportunidades a los sacerdotes católicos acusados de pedofilia. Más de 4.000 miembros del clero católico en EE.UU. han sido acusados de abusar sexualmente de menores de edad, desde 1950. La Iglesia Católica ha pagado más de US$2.000 millones en compensación y en honorarios legales, la mayoría desde que el escándalo salió a la luz pública en el 2002.

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