miércoles, 13 de febrero de 2008

G7: Crisis financiera y salvavidas chino?

La economía mundial afronta una "coyuntura más difícil e incierta" debido al enfriamiento de la economía de los Estados Unidos, lo que "ralentizará" el crecimiento de los países más industrializados. Esa fue la principal conclusión a la que llegaron en Tokio (el sábado pasado) los representantes de los siete países más poderosos del mundo o G7. Los ministros de Finanzas y directores de Bancos Centrales aseguraron en el documento final de la reunión de Tokio que "el crecimiento de la producción y la ocupación disminuyó considerablemente" en Estados Unidos, lo que aumentó los "riesgos" para su economía y, consecuentemente, para todo el mundo. Además, se prevé un agravamiento de la crisis por las hipotecas de riesgo estadounidenses, o subprimes, por lo cual se exhortó a los bancos a hacer públicas las pérdidas para poder ser asistidos."En todas nuestras economías, en diversos grados, el crecimiento se va a ralentizar un poco a corto plazo", pronostica el documento, que evitó cuidadosamente hablar de "recesión" y aclaró que los fundamentos de la economía "siguen siendo sólidos". Ante este panorama, el G7 -integrado por EE.UU., Japón, Alemania, Gran Bretaña, Francia, Italia y Canadá- comprometió medidas "adecuadas y apropiadas" para enfrentar la crisis.
En tanto, el secretario del Tesoro norteamericano, Henry Paulson, consideró que la economía de su país crecerá y desestimó de ese modo una hipótesis de recesión. "Creo que la economía continuará creciendo", dijo y aseguró que no ve "la hipótesis de la recesión" en el futuro inmediato.
El ministro de Economía italiano, Tommaso Padoa-Schioppa fue el encargado de aclarar al término de la reunión que dentro del G7 "existe un clima de mayor pesimismo" y explicó que: "Mi impresión es que la fase en la cual nos encontramos hace muchos meses puede empeorar y que la crisis no terminó."Además destacó que en el documento, en vez de recesión, "se prefiere hablar de fuerte ralentización".
Otro que habló fue el presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, dijo que esa entidad hará lo necesario para asegurar la estabilidad de los mercados, pero advirtió que son altos los riesgos de inflación.
La exhortación a los países de Asia para que permitan a sus monedas flotar libremente, apreciarse, y así disminuir los desequilibrios económicos fue el aspecto más destacado de la reunión del G-7 celebrada en Dubai. Los expertos prevén una tendencia al alza del yen japonés aunque cualquier efecto podría después desvanecerse, no así el surgimiento de China en Dubai, sin grandes fanfarrias, como un socio con el que el G-7 deberá tener un diálogo directo.
Varios funcionarios asistentes a la cumbre comentaron que las conversaciones históricas con China, previas a la reunión del G-7, a nivel de viceministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales, probablemente se convertirán en algo común, reflejando la creciente influencia de una economía que es ya la sexta mayor del mundo.
Para el G-7, los tipos de cambio deben empezar a reflejar las condiciones económicas fundamentales. 'Continuamos vigilando los mercados de divisas y cooperamos apropiadamente', afirmó el G-7 en el comunicado conjunto. Los reunidos no especificaron si esta cooperación incluye intervenciones en el mercado de divisas, si bien el presidente del Banco Central Europeo, Willem Duisenberg, señaló que los bancos centrales pueden y están dispuestos a hacer todo lo que sea preciso para mantener los mercados en calma'. A juicio del secretario del Tesoro de Estados Unidos, John Snow, el sistema mundial de comercio funciona mejor con un régimen cambiario basado en el mercado, en línea con la conclusión final del G-7.

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