jueves, 21 de febrero de 2008

Ecuador y Bolivia: Afectados por inundaciones

El presidente de Ecuador, Rafael Correa, extendió el estado de emergencia a todo el país, tras las lluvias e inundaciones que provocaron al menos tres muertos y miles de damnificados y evacuados. El decreto del mandatario declara "zona de seguridad a todo el país" y dispone las "acciones necesarias a todas las entidades públicas para afrontar la emergencia", así como la "movilización militar, civil y económica" en todo el territorio nacional.
El gobierno ecuatoriano había decretado el 31 de enero la emergencia en nueve provincias, la mayoría de la costa, pero debió extenderla a las 24 provincias debido a las lluvias incesantes. Correa dijo que las Fuerzas Armadas se harán cargo de la ejecución de la emergencia ya que tienen "los recursos materiales, administrativos y humanos necesarios". Correa pidió, además, al Ministerio de Economía que "invierta todos los recursos necesarios para afrontar la emergencia". El presidente quiere que unos $25 millones de fondos de emergencia lleguen a las áreas afectadas.
Correa también señaló que el decreto de emergencia tiene como prioridad salvar vidas humanas, infraestructuras públicas y medios de producción privados, como los cultivos. "Entre las prioridades están salvar vidas humanas, ya tenemos tres fallecidos y eso nos duele en el alma", indicó Correa. El presidente añadió que el gobierno prepara un plan para ayudar a los campesinos que perdieron sus cosechas debido a las inundaciones. Según reportes de la Defensa Civil de Ecuador, existen más de 50.000 personas afectadas. Las inundaciones en Ecuador llevan un mes y amenazan con extenderse por más tiempo.
CRISIS BOLIVIANA
El presidente de Bolivia, Evo Morales, declaró "zona de desastre" a nivel nacional a causa de las lluvias e inundaciones en varias regiones, que han ocasionado 50 víctimas fatales y más de 56.000 familias damnificadas. La decisión del mandatario boliviano fue aprobada al día siguiente de una visita de Morales a la ciudad amazónica de Trinidad, capital del departamento del Beni, ciudad que amenaza con ser devastada por una de las inundaciones más graves del último siglo.
El decreto presidencial que declara "zona de desastre" al país fue presentado por el ministro de la Defensa Nacional, Wálker San Miguel, en el Palacio de Gobierno de la ciudad de La Paz. El ministro explicó que la norma fue dictada por recomendación del Consejo Nacional para la Reducción de Desastres y Emergencias (CONARADE), el organismo encargado de vigilar el comportamiento de los fenómenos climáticos y su efecto en la población.
El presidente Morales, junto a San Miguel, visitó la región del Beni, donde los expertos creen que se está produciendo la más grande inundación de las llanuras del noreste boliviano. El temor de las autoridades y de la población por un eventual rebalse de las aguas sobre Trinidad comenzó a hacerse realidad cuando la inundación se abrió campo por un costado del dique que protege esa ciudad de 95.000 habitantes.
Funcionarios del Sistema de Control de Inundaciones, de la Prefectura (Gobernación) beniana, confirmaron que las aguas superaron el nivel de la denominada Avenida Circunvalación, en el este de la ciudad, aunque recalcaron que la situación "está controlada". El jefe de esa oficina, René Landívar, declaró que "brigadas de la Prefectura, del Servicio de Caminos y de la Alcaldía trabajaron desde la noche anterior para colocar un dique para impedir el ingreso del agua.
Ferrufino agregó que un terraplén se ha colocado en ese costado y lo mismo se está realizando en el suroeste, donde miles de damnificados están guarecidos en precarias carpas, cerca de sus viviendas del barrio "Pantanal", ubicadas fuera del anillo protector. La obra tendrá 60 centímetros por encima del pavimento, aunque los técnicos estiman que la inundación no será mayor a los 20 centímetros, porque el "golpe" de agua está desplazándose ahora hacia el norte, sobre el eje del río Mamoré, el mayor de la cuenca amazónica boliviana. El refuerzo del dique se efectúa en varios sitios, desde hace varios días, mientras los trinitarios siguen atentamente el desarrollo del fenómeno, al parecer el peor ocurrido en desde 1929, cuando la ciudad sólo mantuvo su plaza central a salvo de la humedad. Sin embargo, los responsables de elevar el terraplén confrontan la oposición de los centenares de damnificados instalados sobre el dique, debido a que desde allí cuidan su vivienda anegada y los enseres más pesados que no pudieron sacar. La señora Yenny Vaca, con su marido y tres hijos, reclamó porque es la tercera vez que deberá mudarse."No debería moverme de aquí, porque estamos cerca de mi casa. Pero, si no hay otra, entonces que las autoridades nos den transporte hasta Chetequije", una zona urbana elegida por las autoridades para reubicar a los que están en el costado exterior de la avenida.

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