miércoles, 24 de octubre de 2007

Tensión entre Turquía e Irak

La tensión entre Turquía y los kurdos creció ayer en la frontera norte de Irak, donde se han recrudecido los combates, en los que ayer murieron doce soldados turcos y 32 milicianos del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK). Los enfrentamientos se prolongaron desde la madrugada del domingo en combates que continuaban ayer cerca en la región fronteriza con Irak, que incluyeron fuego de artillería y el empleo de la aviación, según fuentes militares turcas. Los rebeldes aseguraron haber capturado a un grupo indeterminado de turcos en la refriega, algo que fue negado por el ministro de Defensa, Vecdi Gonul.
El Estado Mayor de las fuerzas armadas de Turquía informó en un comunicado de que los combates responden a una amplia operación militar por tierra y aire en respuesta al ataque lanzado por separatistas kurdos en las inmediaciones de Yuksekova, población de la provincia suroriental de Hakkari, en la zona del Kurdistán turco fronteriza con Irak.
Según la reunión mantenida entre el ministro de Defensa, Veci Gonul, y el secretario de Defensa estadounidense, Robert Gates, parece que las fuerzas turcas no van a iniciar una ofensiva al otro lado de su frontera. «La incursión no se realizará de forma inmediata, nos gustaría tomar la decisión de acuerdo con los estadounidenses», destacó Gonul tras la reunión celebrada en Kiev.
Los rebeldes del Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) tendieron una emboscada a un convoy del ejército turco en la madrugada del domingo y mataron a trece soldados e hirieron a otros doce en Yuksekova, una localidad de la provincia de Hakkari, en plena confluencia entre las fronteras turca, iraquí e iraní. Según la cadena CNN Turk, los milicianos atacaron con artillería pesada y destruyeron un puente por el que circulaban los vehículos militares. Muy cerca del lugar, se registró también un atentado contra un autobús en el que resultaron heridas catorce personas. «El ejército ha respondido duramente a los últimos ataques recibidos desde el norte de Irak», rezaba el comunicado de las fuerzas armadas turcas, que en respuesta a la emboscada atacaron 63 «posibles posiciones» de los milicianos kurdos en suelo turco y acabaron con la vida de 23 combatientes. El ejército no informó de que sus tropas hubieran cruzado la frontera, ni de ataques contra posiciones rebeldes en Irak, pero la guardia fronteriza de Irak señaló que quince proyectiles impactaron contra diferentes aldeas kurdas del norte de Irak. No hubo que lamentar víctimas porque las autoridades locales, debido a la escalada de tensión de las últimas dos semanas, habían ordenado evacuar la zona. El coronel Hussein Rashid, de la guardia fronteriza, detalló que «el lugar bombardeado fue el monte Mateen». Una zona con importante presencia rebelde y que dista menos de cincuenta kilómetros del lugar de la emboscada.
Nechirvan Barzani, primer ministro del Gobierno Regional del Kurdistán, se sumó a la condena elevada desde el parlamento de Bagdad, pero no exigió a los milicianos que abandonaran sus posiciones en Irak. En la capital iraquí el primer ministro, Nuri Al Maliki, convocó una reunión de urgencia de su gabinete de seguridad tras conocer la noticia de la emboscada y aseguró que «estamos dando importantes pasos para acabar con las acciones terroristas del PKK».
El ataque tuvo lugar tan sólo cuatro días después de que el Parlamento turco autorizó al Ejército entrar en territorio iraquí si fuera necesario. También diez civiles resultaron heridos al explotar una mina probablemente colocada por el PKK al paso de un microbús en la misma provincia de Hakkari, donde se produjeron los combates. Fuentes citadas por la agencia de noticias iraquí Aswat al Iraq indicaron anteriormente que al menos 85 proyectiles de la artillería turca habían impactado contra pueblos en las zonas de Zajo.
Por su parte, el primer ministro turco, Recep Tayyip Erdogan, condenó el atentado de los terroristas kurdos, al igual que los principales dirigentes políticos de Turquía. Bagdad ha rechazado de plano una incursión de las fuerzas armadas turcas en el norte del territorio iraquí, considerado como la zona más próspera de Irak y relativamente tranquila hasta los últimos incidentes con Turquía.
Desde Irán también se hizo un llamamiento para la salida diplomática. El principal bastión del PKK se encuentra en el monte Qandil, a cien kilómetros de la frontera turca y en plena línea divisoria con Irán, donde los militantes kurdos actúan bajo el nombre de PJAK y han llevado a cabo también acciones contra la república islámica. Tanto la ONU como algunos miembros de Unión Europea (UE), temen que el conflicto entre los kurdos iraquíes y los turcos se extienda hasta Irán u otros países arábes. Ya que los kurdos buscan su independencia desde hace años, pero Iran, Iraq y Turquia se oponen a ello.

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