martes, 16 de octubre de 2007

Nuevos Mercenarios

Los mercenarios son tan antiguos como las guerras a lo largo de la historia. Aparecen en todos los conflictos, antiguos y contemporáneos, y en algunos de ellos han sido la principal fuerzas combatiente. La Convención de Ginebra los define, como soldados de alquiler ó “soldados de fortuna”, reclutados en cualquier parte del mundo, no son miembros de las fuerzas armadas de los países en conflicto, sus motivaciones son estrictamente materiales.
Tanto en Iraq como Afganistán, los mercenarios son pagados o financiados por empresas “contratistas” y cumplen casi todos los parámetros que aparecen en la Convención de Ginebra. Muchos de ellos son (ex) militares o (ex) policías sacados de países pobres que han tenido ó tienen conflictos internos como Colombia, Bolivia, Perú, Brasil y Centroamérica ó África. En estos últimos años ha habido denuncias de maltratos y explotación, ya que estas personas no tienen seguro en caso de fallecimiento. Siendo ellos los objetivos preferidos de los grupos terroristas en Iraq y Afganistán. Los nuevos mercenarios trabajan en compañías de seguridad y logística para las constructoras norteamericanas, así como realizan otras funciones, que han sido contratadas por las fuerzas de ocupación estadounidense para complementar la tarea de sus tropas regulares.
Hoy, hay más contratistas en Iraq y Afganistán que soldados de Estados Unidos ó de la Coalición. Aunque las cifras varían y son crecientes, según la revista The Times refirió que son aproximadamente 180 mil (21 mil estadounidenses, 43 mil de otros países y 118 mil contratados iraquíes) frente a unos 160 mil soldados y pocos miles de empleados civiles. Todos pagados por el presupuesto de Estados Unidos. La cifra puede ser incluso mayor, teniendo en cuenta otro tipo de contratos y la falta de control al respecto de los centros de dirección de las operaciones militares.
Las compañías que se benefician con la privatización de las guerras son muchas. La famosa Halliburton ó la Triple Canopy, una de las más conocidas, según declaraciones de sus altos ejecutivos: “proteger exitosamente a las personas, infraestructuras, información y bienes requiere experiencia, ejecución sin fallas y profesionales especializados con alta capacidad para el combate y habilidades diplomáticas. Triple Canopy reúne especialistas con décadas de experiencia en la élite de las operaciones militares y de las unidades antiterroristas”. Además refiere que “En tres días podemos movilizar un team de 200 personas con municiones, armas, blindados, chalecos antibalas, equipos, comida, agua y refugio para proveer operaciones de seguridad en Iraq durante 24 horas. En dos semanas, equipamos y desplegamos 1 200 guardias en Iraq.”
Un grupo estadounidense de derechos humanos anunció que demandará ante la justicia a la empresa de seguridad privada Blackwater por la acción armada ocurrida el 16 de septiembre en Bagdad que ocasionó la muerte de varios civiles. Blackwater, que contrata agentes para actuar en Irak, está en el centro de una polémica por lo que Bagdad calificó de "crimen premeditado".
El informe de una comisión investigadora iraquí eleva a 17 el número de víctimas fatales de ese incidente en contraposición con las 11 que se habían reportado inicialmente. Sin embargo, Blackwater insiste en la inocencia de su personal. Según la firma, el tiroteo en que se vieron involucrados sus guardias en la plaza al-Nisoor de la capital iraquí fue en defensa propia cuando un grupo de insurgentes atacó un convoy diplomático bajo su custodia.
No está claro si el gobierno iraquí puede efectivamente revocar la licencia de Blackwater, como dijo que lo haría. Tampoco está claro si las autoridades iraquíes pueden llevarlos a los tribunales de su país si se comprueba el abuso de poder. Sólo hay una cosa clara: este episodio podría obligar a que se revisen las leyes sobre la actuación de mercenarios y empresas privadas.

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